16/08/2008
Hoy nos hemos levantado prontito porque queremos ir al Tower Bridge a primera hora, y abren a las 9h. Así que nos levantamos sobre las 7.30h, bajamos tranquilamente a desayunar a las 8h y cogemos el metro a las 8.30h para llegar a primera hora al Tower Bridge. Definitivamente, el desayuno es lo mejoo del hotel. Son mesas de 8 ó 10 y te piden que “compartas” la hora del desayuno con otros huéspedes que te toquen de compañeros de mesa. La verdad es que los 2 primeros días nos sentamos en una mesa de dos, ahí todas marginadas. El desayuno consiste en Corn Flakes, tostadas, bollitos, zumo, café o té. No te tienes que levantar para nada, todo te lo traen, te preguntan qué quieres, etc. En cuanto al servicio a la hora del desayuno, un 10.
Hemos ido en metro hasta la parada de “Tower Hill”. En 5 minutos llegamos a las taquillas, y a esas horas ¡¡ya había cola!!, pero nosotras fuimos bastante previsoras y sacamos las entradas por internet, por lo que te ahorras las colas, y algunos euros también (aunque en este caso sólo un euro con respecto a la taquilla). Fuimos a la ventanilla específica para las entradas por internet, y creo que no tardamos ni 2 minutos. Y que conste que la cola que había igual era de media hora, así que ¡¡premio piloto!! Las entradas por internet son 15.50 libras (19,7€).
Es un gran escenario de la historia inglesa, que contiene huellas del pasado, trágicos recuerdos y grandes tesoros. No sé exactamente de cuándo data porque sobre este lugar se han construido diferentes edificaciones, pero en un principio fue una fortaleza, luego se convirtió en residencia real y después pasó a ser la prisión del Estado. Vamos, que un poquito de todo, por eso hay tantas cosas variadas para ver, desde celdas donde encerraban a gente que al rey del momento no le “gustaban”, hasta las joyas de la corona. Una de las historias más negras que te cuentan es el asesinato de los hijos de Eduardo IV. Aparentemente los mató el hermano de éste, es decir, el tío de los críos (de 9 y 12 años, creo) para poder reinar él se supone. Se encontraron los supuestos huesos de los niños debajo de una escalera de la fortaleza años después, y digo supuestos porque todavía y después de tanto años te explican que no hay nada claro. No se sabe si fue el tío quien los mató, si fue una conspiración o lo que sea. De hecho es curioso porque hay zonas que son interactivas y puedes votar sobre lo que opinas y ves cuántos votos recibe cada opción. También aquí decapitaron a Ana Bolena, 2ª esposa de Enrique VIII.
Dentro de lo que cabe es un museo entretenido. Hay un montón de diferentes torres y edificios de los que vas entrando saliendo y prácticamente perdiéndote por ahí. Hay visitas gratuitas guiadas por los conocidos “Beefeaters”, lo malo es que, obviamente, sólo son en inglés...
Pero yo creo que después de toda la clase de historia que recibes (demasiada información incluso), sin duda, lo mejor de toda la Torre de Londres es lo que en realidad fuimos a ver: las joyas de la corona. No os creáis que te dejan estar allí mucho tiempo, porque para ver las coronas esas flipantes, te suben en una cinta mecánica de esas como la del metro de Unamuno, y no te puedes parar a contemplarlas bien. No son réplicas porque las puertas blindadas de medio metro de grosor que tienen para acceder a la sala supongo que serán así por algo. Además no sé dónde nos dijeron que las joyas no están aseguradas, simplemente porque no hay compañía capaz de hacer frente al posible robo de las joyas. Es decir, valor incalculable. Aparentemente alguien las robó una vez, pero no duró mucho su andadura porque le pillaron rapidito.
Después de dar unas cuantas vueltillas por la Torre de Londres y acabar saturadas de información de la historia inglesa, nos fuimos hacia el Tower Bridge.
Cuando estábamos saliendo de la Torre por la puerta de los traidores (se me ha quedado el nombre), vimos que había mucha gente y fuimos a ver lo que pasaba, y resulta que ¡¡¡¡el Tower Bridge estaba abierto!!!! Imaginaos lo contenta que estaba yo, teniendo en cuenta que no he visto abierto ni siquiera el de Deusto... después de las fotos y el video de rigor, fuimos dando una vuelta por el puente. Y más fotos. Y así sumando fotos y más fotos, hemos llegado a las casi 400. Casi un reportaje gráfico sobre Londres.
Cuando volvíamos hacia el metro, sobre las 12 ó la 1, no os hacéis una idea de cuánta gente había por allí, tanto intentando acceder a la Torre, como en las colas de las taquillas, así que un acierto ir a primera hora. Fuimos en metro hasta Candem Town,
porque era sábado y había mercadillo, y por supuesto teníamos que ir a conocerlo, y dar una vuelta. Lo que parecía ser un mercadillo a lo largo de una calle, resultó ser mucho más grande. Callejuela perpendicular que había, callejuela que estaba llena de puestos o habían sacado las tiendas a la calle (como en gangas del Casco). Seguimos hacia delante y vimos como un pequeño mercado con más y más puestos, ¡¡era interminable!! Lo que más había eran cosas como gorras, gafas de sol, camisetas, souvenirs, artesanía, y cosas originales. No hace falta decir que compramos alguna que otra cosilla.
Comimos en el “Burriquín”, por eso que dicen de “donde fueres haz lo que vieres”. La verdad es que en esa zona tampoco es que viéramos muchos más sitios de comida para elegir. Y lo de comida rápida se lo toman muy en serio, todo hay que decirlo. No me había dado tiempo a guardar las monedas en la cartera, y ya me estaban dando la bandeja con nuestro sanísimo menú. Vale que yo no sea Speedy Gonzalez precisamente, pero nos pareció bastante curioso.
Hoy nos hemos levantado prontito porque queremos ir al Tower Bridge a primera hora, y abren a las 9h. Así que nos levantamos sobre las 7.30h, bajamos tranquilamente a desayunar a las 8h y cogemos el metro a las 8.30h para llegar a primera hora al Tower Bridge. Definitivamente, el desayuno es lo mejoo del hotel. Son mesas de 8 ó 10 y te piden que “compartas” la hora del desayuno con otros huéspedes que te toquen de compañeros de mesa. La verdad es que los 2 primeros días nos sentamos en una mesa de dos, ahí todas marginadas. El desayuno consiste en Corn Flakes, tostadas, bollitos, zumo, café o té. No te tienes que levantar para nada, todo te lo traen, te preguntan qué quieres, etc. En cuanto al servicio a la hora del desayuno, un 10.
Hemos ido en metro hasta la parada de “Tower Hill”. En 5 minutos llegamos a las taquillas, y a esas horas ¡¡ya había cola!!, pero nosotras fuimos bastante previsoras y sacamos las entradas por internet, por lo que te ahorras las colas, y algunos euros también (aunque en este caso sólo un euro con respecto a la taquilla). Fuimos a la ventanilla específica para las entradas por internet, y creo que no tardamos ni 2 minutos. Y que conste que la cola que había igual era de media hora, así que ¡¡premio piloto!! Las entradas por internet son 15.50 libras (19,7€).
Es un gran escenario de la historia inglesa, que contiene huellas del pasado, trágicos recuerdos y grandes tesoros. No sé exactamente de cuándo data porque sobre este lugar se han construido diferentes edificaciones, pero en un principio fue una fortaleza, luego se convirtió en residencia real y después pasó a ser la prisión del Estado. Vamos, que un poquito de todo, por eso hay tantas cosas variadas para ver, desde celdas donde encerraban a gente que al rey del momento no le “gustaban”, hasta las joyas de la corona. Una de las historias más negras que te cuentan es el asesinato de los hijos de Eduardo IV. Aparentemente los mató el hermano de éste, es decir, el tío de los críos (de 9 y 12 años, creo) para poder reinar él se supone. Se encontraron los supuestos huesos de los niños debajo de una escalera de la fortaleza años después, y digo supuestos porque todavía y después de tanto años te explican que no hay nada claro. No se sabe si fue el tío quien los mató, si fue una conspiración o lo que sea. De hecho es curioso porque hay zonas que son interactivas y puedes votar sobre lo que opinas y ves cuántos votos recibe cada opción. También aquí decapitaron a Ana Bolena, 2ª esposa de Enrique VIII.
Dentro de lo que cabe es un museo entretenido. Hay un montón de diferentes torres y edificios de los que vas entrando saliendo y prácticamente perdiéndote por ahí. Hay visitas gratuitas guiadas por los conocidos “Beefeaters”, lo malo es que, obviamente, sólo son en inglés...
Pero yo creo que después de toda la clase de historia que recibes (demasiada información incluso), sin duda, lo mejor de toda la Torre de Londres es lo que en realidad fuimos a ver: las joyas de la corona. No os creáis que te dejan estar allí mucho tiempo, porque para ver las coronas esas flipantes, te suben en una cinta mecánica de esas como la del metro de Unamuno, y no te puedes parar a contemplarlas bien. No son réplicas porque las puertas blindadas de medio metro de grosor que tienen para acceder a la sala supongo que serán así por algo. Además no sé dónde nos dijeron que las joyas no están aseguradas, simplemente porque no hay compañía capaz de hacer frente al posible robo de las joyas. Es decir, valor incalculable. Aparentemente alguien las robó una vez, pero no duró mucho su andadura porque le pillaron rapidito.
Después de dar unas cuantas vueltillas por la Torre de Londres y acabar saturadas de información de la historia inglesa, nos fuimos hacia el Tower Bridge.
Cuando estábamos saliendo de la Torre por la puerta de los traidores (se me ha quedado el nombre), vimos que había mucha gente y fuimos a ver lo que pasaba, y resulta que ¡¡¡¡el Tower Bridge estaba abierto!!!! Imaginaos lo contenta que estaba yo, teniendo en cuenta que no he visto abierto ni siquiera el de Deusto... después de las fotos y el video de rigor, fuimos dando una vuelta por el puente. Y más fotos. Y así sumando fotos y más fotos, hemos llegado a las casi 400. Casi un reportaje gráfico sobre Londres.Cuando volvíamos hacia el metro, sobre las 12 ó la 1, no os hacéis una idea de cuánta gente había por allí, tanto intentando acceder a la Torre, como en las colas de las taquillas, así que un acierto ir a primera hora. Fuimos en metro hasta Candem Town,
porque era sábado y había mercadillo, y por supuesto teníamos que ir a conocerlo, y dar una vuelta. Lo que parecía ser un mercadillo a lo largo de una calle, resultó ser mucho más grande. Callejuela perpendicular que había, callejuela que estaba llena de puestos o habían sacado las tiendas a la calle (como en gangas del Casco). Seguimos hacia delante y vimos como un pequeño mercado con más y más puestos, ¡¡era interminable!! Lo que más había eran cosas como gorras, gafas de sol, camisetas, souvenirs, artesanía, y cosas originales. No hace falta decir que compramos alguna que otra cosilla.Comimos en el “Burriquín”, por eso que dicen de “donde fueres haz lo que vieres”. La verdad es que en esa zona tampoco es que viéramos muchos más sitios de comida para elegir. Y lo de comida rápida se lo toman muy en serio, todo hay que decirlo. No me había dado tiempo a guardar las monedas en la cartera, y ya me estaban dando la bandeja con nuestro sanísimo menú. Vale que yo no sea Speedy Gonzalez precisamente, pero nos pareció bastante curioso.
Luego otra vez fuimos a coger “la barraca”, esta vez hasta “Baker Street” para
ir al museo de cera, pero como llegamos bastante antes de la hora que teníamos en la reserva, dimos una vuelta por un parque y unos jardines que hay por detrás del museo. Regent's Park y Queen Mary's Gradens. Preciosos. Muchas flores, todo muy bien cuidado... Merecen la pena, un sitio muy tanquilo y bonito. De hecho vimos hasta gente haciéndose el reportaje de boda ahí. Y después.......
ir al museo de cera, pero como llegamos bastante antes de la hora que teníamos en la reserva, dimos una vuelta por un parque y unos jardines que hay por detrás del museo. Regent's Park y Queen Mary's Gradens. Preciosos. Muchas flores, todo muy bien cuidado... Merecen la pena, un sitio muy tanquilo y bonito. De hecho vimos hasta gente haciéndose el reportaje de boda ahí. Y después.......
¡¡¡¡¡MADAME TUSSAUD’S!!!!!. Creo que no miento si digo que era una de las cosas que más ganas teníamos de ver en todo Londres. Y vaya si mereció la pena. Palabras de Nahikari: “Las 18 libras mejor gastadas de la historia”. Sí, ese es el precio de cada entrada por teléfono, porque no pude conseguirlas por internet, y llamé. Y es que la entrada en taquilla son 22.50 libras, y eso ya nos parecia como que demasiado abuso. A cuenta de una exposición nueva que hay sobre Londres, abren hasta más tarde en agosto. La última entrada es a las 18.30h. nosotras habíamos reservado para las 17.30h, pero entramos a las 17h. Resulta que las sacamos con antelación para no tener colas, y allí que estuvimos 10-15 minutos aguantando (ni tan mal). Es decir, que si alguno tenéis pensado ir, no dudéis en llevar ya la reserva hecha y no sacar las entradas en taquilla, porque aquella cola sí que asustaba más.
Bueno, no sabría contaros cómo nos lo pasamos allí dentro. ¡¡Estábamos de lo más emocionadas!! Por supuesto se me acabaron las pilas de la cámara de fotos... En la primera sala que entramos (pobres ilusas) pensamos
que era una discoteca, había muchas luces, música a todo volumen, y muchísima gente. Nosotras que creíamos que las figuras iban a estar expuestas como en un museo tradicional, al lado de la pared, de una en una... Y nada más lejos de la realidad. Estaban todas por ahí desperdigadas, y te las ibas encontrando, si no te chocabas con ellas, como casi me pasa con Jennifer López. Estaban todas
las celebrities de Inglaterra y algunas más: Vic y Beck, por supuesto. Orlando Bloom, Clooney, Morgan Freeman, John Travolta, Hanah Montana (o como se escriba), Amy Winehouse. Deportistas: Wayne Rooney, Beckham otra vez, Lance Armstrong, Pelé. La familia Real, Van Gogh, Los Beatles, Clark Gable, Paul Newman, Beyoncé, James Dean, John Wayne, Hitler, Fidel Castro, Sarkozy, Gobernator, Shrek, Justin Timberlake, Jamiroquai, M.A., y muchos más de los que ahora ya no me acuerdo. Están muy logrados, unos más que otros. De hecho también está Penélope Cruz, pero nos resulto irreconocible, tuvimos que mirar el cartelito con el nombre.Hay una atracción que es de miedo. Te meten en un sitio oscuro, por el que tienes que ir caminando y hay actores vivos (te remarcan que no son figuras de cera) más que nada para que
no les pegues cuando te dan un susto de muerte. Te dicen que ellos no te van a tocar, y tú tampoco puedes tocarles. Cierto que no te tocan, pero vaya sustos que dan. No les ves porque está muy oscuro, y algunos se te ponen detrás y te hacen un ruidito, tipo el del silencio de los corderos, que a mí me puso los pelos de punta. Experiencia de lo más divertida, merece la pena.Al salir del museo de cera nos fuimos ya al hotel, a dejar las mochilas que con tantas compras ya pesaban bastante, y nos fuimos a nuestro pub a tomar algo. Luego seguimos con el ritual de cenar en la habitación, esta vez mortadela. Jaja. Y alguna chuchería que habíamos comprado en el super para el postre. Y a dormir.
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