25-10-07
Vuelve a salir el día lluvioso, es una pena pues no podemos ver bien el paisaje, ya que todas las montañas están cubiertas por la niebla.
A las 9,45 h. pasan a recogernos para hacer la excursión del “Cerro Tronador y Glaciares”. No llueve tanto como ayer, pero tampoco para del todo.
Vuelve a salir el día lluvioso, es una pena pues no podemos ver bien el paisaje, ya que todas las montañas están cubiertas por la niebla.
A las 9,45 h. pasan a recogernos para hacer la excursión del “Cerro Tronador y Glaciares”. No llueve tanto como ayer, pero tampoco para del todo.
Todos los recorridos están dentro de los denominados Parques Nacionales, y hay que pagar un canon (entre 20 y 30 Pesos) que hay que pagar en la entrada (las agencias no lo pueden cobrar por adelantado, hay que hacerlo allí)
El Volcán Tronador (3600 m.) está coronado por dos cimas, una a cada lado de la frontera de Chile, está rodeado de 8 glaciares, 4 en Chile y 4 en Argentina, para llegar allí recorremos como unos 70 km. en dirección sur, por “carreteras” de “ripio” (para nosotros tierra y piedra) bordeando los lagos Gutierrez (12 km de largo, 1,5 km de ancho y 150 m. de profundidad) y Mascardi.
El Volcán Tronador (3600 m.) está coronado por dos cimas, una a cada lado de la frontera de Chile, está rodeado de 8 glaciares, 4 en Chile y 4 en Argentina, para llegar allí recorremos como unos 70 km. en dirección sur, por “carreteras” de “ripio” (para nosotros tierra y piedra) bordeando los lagos Gutierrez (12 km de largo, 1,5 km de ancho y 150 m. de profundidad) y Mascardi.
Vamos haciendo paraditas y bajando del autobús para sacar fotos y contemplar el paisaje (en nuestro caso un poco pasado por agua). Cruzamos el puente de los rápidos (a partir de aquí la carretera se estrecha, y sólo se puede circular en un sentido, por la mañana subir, y la bajada a partir de las 16 h.)
El lago termina en un estrecho brazo (el brazo Tronador) junto al Hotel Tronador, que tiene embarcadero para recibir a los huéspedes que llegan en barco (sitio muy tranquilo, solamente está este hotel).
Continuamos subiendo por la carretera paralela al río Manso, (pero de aguas turbulentas, no hace honor a su nombre) hasta llegar a Pampa Linda, una explanada dónde están los restaurantes (3 como en todas las excursiones) (*), el camping y algún refugio. Aquí paramos a comer, y después seguimos como unos 7 km. más hasta llegar al “Glaciar Negro” Sitio muy interesante, original y bonito.
Son unas paredes, en circo, con una especie de laguna toda helada, que a primera vista parece que está llena de rocas, cuando en realidad son témpanos de hielo, y las paredes (son las paredes del glaciar) como con vetas. Con un día soleado tiene que ser una pasada, ya que el sol haría brillar el hielo y se podrían contemplar mejor los contrastes, no obstante es curioso, ha merecido la pena mojarse un poco para verlo.
Continuamos subiendo por la carretera paralela al río Manso, (pero de aguas turbulentas, no hace honor a su nombre) hasta llegar a Pampa Linda, una explanada dónde están los restaurantes (3 como en todas las excursiones) (*), el camping y algún refugio. Aquí paramos a comer, y después seguimos como unos 7 km. más hasta llegar al “Glaciar Negro” Sitio muy interesante, original y bonito.
Son unas paredes, en circo, con una especie de laguna toda helada, que a primera vista parece que está llena de rocas, cuando en realidad son témpanos de hielo, y las paredes (son las paredes del glaciar) como con vetas. Con un día soleado tiene que ser una pasada, ya que el sol haría brillar el hielo y se podrían contemplar mejor los contrastes, no obstante es curioso, ha merecido la pena mojarse un poco para verlo.El motivo de que el glaciar sea negro se debe a que según va bajando por la montaña, arrastra los sedimentos negros de las morrenas laterales. Según los argentinos, es único en el mundo.

Nosotros en este tipo de excursiones, echamos un poco de menos el poder hacer algún pequeño recorrido a pie, y no tanto subir y bajar del autobús, pero con el día que hacía tampoco se podía hacer mucho más.
Desde aquí también se puede ir a la Cascada Los Alerces, pero hay que ir con buen tiempo (en este sitio una lotería).
(*) Hemos pedido para comer una tabla de ahumados que tenía jabalí, ciervo escabechado y ahumado, trucha asalmonada y diferentes quesos, todo típico de la zona, te lo sirven con unas aceitunas para que limpies el paladar entre trozo y trozo y así degustar bien los diferentes sabores.
Llegamos de vuelta a Bariloche hacía las 18 h., nos quedamos en el centro, para dar una vuelta y ver un poquito el pueblo, ya que los días anteriores solamente habíamos estado por la noche.
Estuvimos un buen rato recorriéndolo (sin abandonar el paraguas) y tomándonos unas cervecitas, hasta que se hizo la hora de ir a cenar y a la cama.
Aún con mal tiempo nos gustó mucho.
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