LONDRES

Bueno, al fin hemos conseguido hacer un viajecillo, que ya teníamos ganas!! Hay que decir que ya en la uni estábamos pensando en hacer una escapadita a Londres, pero por una cosa o por otra nunca lo llevamos a cabo. Al final, después de unos cuantos años, Nahikari y yo hemos cumplido.

Los billetes de avión los cogimos por internet como 2 meses antes de ir. Obviamente con Easyjet, que ya sabemos que es la más económica, dentro de lo que cabe. Y como no, hemos sido víctimas de los 10-15€ que te clavan por facturar la maleta. Así con todo el morro. Pero bueno, es lo que hay.

Nuestro vuelo salía el día 15/08 a las 10.50 de la mañana. Puntualidad inglesa. de hecho, creemos que incluso salimos un poco antes de la hora. En unas dos horas estábamos en Stansted. Un vuelo de lo más tranquilo, y si no que se lo pregunten a Nahikari, que no lo pasó mal en absoluto.

En el mismo aeropuerto cogimos billetes de ida y vuelta desde el aeropuerto a Liverpool Street Station y al revés. Fuimos con la compañía "Terravision", que es la más barata porque está haciendo la competencia a los demás medios de transporte desde el aeropuerto a la ciudad. Nos costaron 14 libras a cada una los billetes de ida y vuelta (unos 20€). Es una compañía italiana, y los conductores y organizadores son italianos, por lo que es fácil entenderse, conducen un poco a la italiana (aunque por el lado contrario, obviamente) y lo de la puntualidad a la hora de salir el bús no es que vaya mucho con ellos. El trayecto se supone que dura unos 55 minutos, y así fue más o menos porque no encontramos mucho tráfico.

Una vez llegar a Liverpool Street Station, fuimos al metro a ver qué tipo de billete nos recomendaban como el más apropiado para los 4 días que íbamos a estar. El señor del metro nos dijo que lo mejor era sacar el ticket de día, que era el que "mejor" nos salía. La broma del billete diario son 5.30 libras (7.5€), pero qué remedio... Así que lo cogimos y nos fuimos hasta Earl’s Court, que es la zona en la que teníamos el Hotel.

No sé cuánto tardamos en llegar. Teníamos que hacer transbordo (de la línea roja a la azul oscura) pero sin problemas, nos apañamos bastante bien con el metro, está bien señalizado todo. Aunque hay que decir que todas en general, pero la línea roja en particular es una “barraca” como la bautizó Nahikari. Hace un ruido exagerado, tanto que no te oyes cuando hablas (ni gritando), vamos que moderno lo que se dice moderno no es. De hecho es el metro más antiguo del mundo. Pero a cuenta de los futuros Juegos Olímpico está “renovándolo”, y esto lo único que supone son problemas causados por las obras: retrasos, falta de conexión entre algunas líneas, cancelación de servicios (durante el finde sobre todo)... Aunque tuvimos la suerte de que no nos pilló nada de eso.

Al fin, no sé a qué hora, llegamos al Hotel Oxford en: 24 Penywern Road, Earls Court, London, SW5 SU. Después de resolver un pequeño contratiempo con la reserva, nos dieron las habitaciones. Una de ellas con el baño completo fuera, y la otra con la ducha y el lavabo dentro de la habitación. Y lo de dentro es lo más literal que os podáis imaginar. No había puerta que separara la cama de la ducha y el lavabo. Una ducha prefabricada en una esquina de la habitación, y el lavabo al lado. Curioso, cuanto menos. También había radio, y una moderna tele de plasma, modelo del año 1867 o así según nuestros cálculos. Pero funcionaba que es lo importante. La otra habitación, sin más, la cama y un lavabo dentro y el baño completo fuera. La tele de esta habitación era un poco más moderna. Vamos, que todo muy básico, y sin cucarachas, condición que para nosotras era indispensable.

Dejamos todas las mochilas en la habitación y nos fuimos a comer, que ya teníamos un poco de hambre. Teniendo en cuenta que nos habíamos levantado entre las 7.30 y las 8 de la mañana y ya eran las 16 de allí, pues como que normal el hambre. Comimos una pizza en un italiano de la calle Earl’s Court Road, a la vuelta de la esquina del hotel. Era la calle principal de la zona y había de todo lo necesario: tiendas de comida abiertas 24h, restaurantes, supermercados y pubs. ¿Qué más se puede pedir? Después de comer cogimos el metro y nos fuimos ya a empezar a hacer nuestra ruta turística. Lo llevábamos un poco preparado desde aquí, con un pequeño planning para todos los días para organizarlo bien y que pudiéramos ver lo máximo posible. Al final hemos visto bastante más de lo que esperábamos.

Bajamos en la parada de “Hyde Park corner” y llegamos a Buckingham Palace, el memorial de la Reina Victoria.

Luego fuimos dando un paseo por St. James Park hasta el Parlamento. Hacía un día buenísimo, mucho sol, y por eso no nos salieron bien algunas de las fotos del Parlamento y el Big Ben. A nosotras también nos parecía mentira que hiciera ese tiempo la verdad. Cruzamos el Westminster Bridge para hacer las fotos del Parlamento y verlo desde ese lado y de paso ver la Noria (London Eye). En la que por supuesto no nos montamos porque tarda demasiado en dar la vuelta, y no porque cueste 25 libras. Por dinero será... también nos acercamos hasta la Abadia de Westminster, por supuesto.

Luego fuimos andando por la calle Whitehall para ver Downing Street pero como no se puede pasar pues al final no la vimos. Pero en esa calle hay diferentes edificios como las Oficinas del Gobierno, la Oficina de Extranjería, etc, que son bastante bonitos.
Y al final de la calle Trafalgar Square. Aquí mucho ambientazo por el “Trafalgar Square Festival” que no sabemos exactamente lo que sería, pero la cosa es que había una tele gigante para ver las Olimpiadas, así que había mucha gente sentada en las escaleras, en el suelo... También vimos la National Gallery, que está justo detrás de la plaza.

Por entre calles llegamos a Piccadilly Circus. Mucha gente. Subimos por Oxford street viendo las tiendas y prometiéndonos que no íbamos a entrar a ninguna. Pero llegamos a “Hamley’s”, una espectacular tienda de juguetes, y aunque en el primer momento pasamos de largo, a dos metros de la tienda nos miramos las dos y decidimos que aquella tienda nos estaba llamando a gritos!!! Y por supuesto, entramos. Eran como las 6 y pico de la tarde y estábamos pensando que igual cerrarían ya, pero como estaban hasta las 9, pues echamos un vistazo, y compramos, claro. (No pude evitar hacer de amabitxi y comprarle a Iñigo algo que no le pienso decir a su ama lo que es hasta que quedemos). Nahikari también compró un “souvenir”.

Llegamos a Chinatown y estuvimos dando una vuelta por allí, viendo los “pollos” asados que había en los escaparates de los restaurantes y que resultaron ser patos. También por aquí había ambiente, supongo que porque era viernes por la tarde. Luego miramos por fuera las tiendas de Carnaby Street, porque estaban cerradas todas o a punto de cerrar.


Y después de esto volvimos a nuestra zona del hotel, y nos fuimos a un pub que nos dio la sensación de que tenía buena pinta. Y la verdad es que acertamos. Un precio razonable (si es que se puede llamar precio razonable a cualquier cosa que se venda en Londres...). Por media pinta de cerveza (usease, una caña) y un botellín de agua de medio litro 4 libras y algo, 6€ aprox.

Después de esto cenamos en la habitación pechuga de pavo que nos habíamos traído desde aquí con pan que compramos en un súper de la zona. Después de la cena a dormir (porque hasta el último día no descubrimos cómo funcionaba la tele.) Sin comentarios...

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