24-10-07
Ha salido un día precioso, todo despejado, está todo precioso.
Nos traen a la cabaña el desayuno. Nada del otro mundo, (leche, café, mermelada, mantequilla y unos pequeños "curasanes" no muy buenos).
Nos pasa a recoger un autobús pequeñito, para acercarnos hasta Puerto Pañuelo, desde dónde partiremos para hacer la “Excursión de los Lagos”, según la información que nos dieron, es un recorrido por diferentes lagos y visitas a pie a algunos puntos interesantes., su duración es de 10 h. a 19 h., con parada para la comida.
Ha salido un día precioso, todo despejado, está todo precioso.
Nos traen a la cabaña el desayuno. Nada del otro mundo, (leche, café, mermelada, mantequilla y unos pequeños "curasanes" no muy buenos).
Nos pasa a recoger un autobús pequeñito, para acercarnos hasta Puerto Pañuelo, desde dónde partiremos para hacer la “Excursión de los Lagos”, según la información que nos dieron, es un recorrido por diferentes lagos y visitas a pie a algunos puntos interesantes., su duración es de 10 h. a 19 h., con parada para la comida.

Partimos a las 10h. desde Puerto Pañuelo en el catamarán “El Condor”y navegamos durante aprox 1 hora por el lago Nahuel Huapi, el paisaje es espectacular, se ven cascadas que caen desde lo alto de las rocas y con el día tan bonito que hace todo resalta mucho.

También jugamos con las gaviotas que siguen al barco, ponemos una galleta en la mano y vienen a comerla.

Llegamos a Puerto Blest y aquí desembarcamos, hay gente que se queda aquí y se dedica a pasear por los alrededores, otros van hacia Chile o simplemente como nosotros, subimos a un autobús “arcaico” que parece que se va a romper en cualquier momento, y nos llevan dando bandazos de lado a lado por un camino de cabras hasta llegar a Puerto Alegre para dar un paseito en lancha por el Lago Frias, hasta llegar a Puerto Frios, que está al pie del Monte Tronador (bonito, aunque la cima estaba un poco cubierta por alguna nube, y lo vimos entero en varias etapas).Aquí en Puerto Frios no hay nada de nada, ellos dicen que fuéramos a ver una capilla, pero resulta que está allí mismo a 20 mts., no merece la pena, además aunque nos entretuvimos haciendo unas fotos, se nos hizo tedioso, ya que había que esperar a que cargaran y descargaran las maletas de las personas que seguían de viaje a Chile, por la ruta de la montaña, el mismo paso que utilizaban los indios antiguamente, y resulta bastante incómodo.

La famosa "capilla"
Volvemos a Puerto Alegre a comer, y después a las 15 h. teníamos previsto ir a visitar las cascadas “Los Cántaros”.
En todos estos sitios tienen preparados 3 tipos de restaurantes, uno de menús, otro de bocadillos, y otro de chuches, así cada uno elige según lo que quiera gastar. No se come mal.
Cómo dice la gente de Bariloche, allí hay que salir siempre con una mochila y ropa de abrigo, lluvia y para tomar el sol, pues el tiempo es muy cambiante, y así tienes todo lo que necesitas . Digo esto porque cuando terminamos de comer se puso a llover y lo hacía con ganas.
La caminata hasta el alto de la cascada Los Cántaros dura aprox 1 h. subir y bajar (hay 600 escalones de madera), hubo gente que no se atrevió a salir con la que caía, así que se quedaron en el barco esperando nuestra vuelta . Es bonito, pero no lo hemos disfrutado mucho por la lluvia, era imposible levantar la cabeza, y aún con ropa de lluvia no nos ha quedado seco ni un solo mm2 de nuestro cuerpo. 
Todo hubiera sido dado por pasable, si no hubiéramos tenido tantos retrasos a cuenta de las esperas de las personas que venían de Chile, (mojados como estábamos tuvimos que estar esperando unas 2 h.), Hubo motín a bordo y se denunció a la policía, pero el capitán solamente obedeció las órdenes de su compañía.
Es una excursión con sitios bonitos, que no tiene porqué durar más de 4-5 horas (salimos de Pto. Pañuelo a las 10h y regresamos a las 20h.), pero resulta que su misión principal es el traslado de viajeros entre Argentina-Chile-Argentina, y el resto de pasajeros es de relleno, así que sufres todos los retrasos (carreteras sin asfaltar de alta montaña) y carga y descarga, a mano, de los equipajes de estas personas. Nos pegamos unas sentadas incomodísimas en el barco.
NO RECOMENDADA BAJO NINGUN CONCEPTO salvo que algún día otra compañía consiga romper el monopolio existente, y haga la excursión de ida y vuelta sin traslados.Había bonitas vistas, pero no fue rentable.
Regreso al hotel, de muy mal humor por el tiempo perdido, nos pusimos ropa seca y nos fuimos a cenar a “El Boliche de Alberto” (MUY RECOMENDABLE) (hay dos asadores con el mismo nombre, son los mismos dueños, por lo que cualquiera sirve), menos mal, aquí se nos quitaron las penas, cenamos agustísimo, buena parrillada, buen vino y un servicio muy amable y alegre. Nos quedó muy buen gusto, seguro que repetimos.
0 comentarios:
Publicar un comentario