HYDE PARK Y HARROD'S. Último día...

18/08/2008

Bueno, último día, una pena, pero es lo que hay. No teníamos dinero para quedarnos más días, pero no nos quejamos en absoluto. Han sido 4 días perfectos, hemos visto muchas cosas que nos han gustado y hemos desconectado y salido de Bilbo durante un tiempo, algo que queríamos y creo que nos ha venido muy bien.

La primera tarea dura del día ha sido hacer la mochila. No ha sido demasiado fácil meter a presión todo lo que teníamos, es decir, todo el material extra que hemos ido “adquiriendo” a lo largo de estos días. En mi pobre mochila no entraba todo, así que le he tenido que pedir un poco de espacio de la suya a Nahikari... Al final nos hemos apañado, y hemos bajado a desayunar. Yo estaba que me caía del sueño y el cansancio, porque no puedo decir que durmiera muy bien ningún día. La cama era cómoda, pero como empieza a clarear a las 5.30 de la mañana y lo de las persianas allí no se estila, pues me entraba un poco de luz, y ¡¡no me quedaba dormida otra vez!!. Entre dormir poco las 3 noches, y el cansancio acumulado, pues os podéis hacer una idea.

Después de coger fuerzas con el desayuno, nos cargamos las mochilas a la espalda (que pesaban como un demonio) y nos fuimos en metro hasta “High Street Kensington”. Había estado lloviendo toda la noche, pero para las 10 de la mañana ya había parado, tal y como pronosticó el hombre del tiempo de la bbc el día anterior por la noche. ¡¡Que le vimos en la tele que conseguimos hacer funcionar!! Así que nuestro plan de dar una vuelta por Hyde Park era perfecto porque estaba saliendo el sol y todo. Empezamos por el Palacio de Kensington y sus jardines. Dimos una vueltilla y vimos un banquito que no estaba mojado y aprovechamos a descansar un ratillo de las mochilas. Qué bien se estaba... al solcito de primera hora que calentaba lo justo, en los jardines de Palacio; vamos, como unas auténticas reinas. Después del obligado descanso, seguimos y aterrizamos en un lago precioso con patitos y cisnes (nuestro laguito de los cisnes, jajaja). Miré por curiosidad el otro día en el mapa y se llama “Round Pond” en los jardines de Kensington. No sabíamos el nombre, porque el mapa la verdad lo miramos muy poco, lo estrictamente necesario. Después de unas cuantas fotos, seguimos dando un paseo. Es un sitio muy bonito, merece la pena.

Luego llegas a una pequeña carretera con un puente que separa estos jardines del propio Hyde Park. Fuimos a ver el “Lady Di Memorial Fountain”, un sitio también muy bonito y que merece la pena ver. Es una fuente diferente, no la típica que todos pensamos. No sé cómo explicarlo, es como si fuera un circuito, por decirlo de alguna forma, de F1, a ras de suelo, y el agua va corriendo por ahí. Tiene desniveles y cae en plan mini cascada en algunos sitios, y hace un ruidito muy relajante. Como no, ésta fue otra parada obligada para descansar de las mochilas. A poco más y nos quedamos allí dormidas, tumbadas al borde de la fuente, con el ruidito del agua. Y es que ¡¡encima hacía sol!!. Algo que todavía me sigue asombrando teniendo en cuenta la fama de Londres. Pensaréis que paramos cada dos metros, pero la verdad es que los parquecitos vienen siendo grandres, y te das una paliza maja, y más con las mochilas al hombro.

Mientras seguíamos camino de nuestra siguiente “parada en ruta” pasamos por debajo de una especie de mini puente en el que había un socorrista del lago que hay, que era un chico de “How old are you?”, como dice Nahikari. Majete el chaval... Bueno, a lo que vamos. Salimos del parque, y llegamos a Harrod’s. Un encantador segurata nos dijo que las mochilas había que dejarlas en consigna, y que fuéramos a la puerta 3. ¡¡No se hacían a la idea del favor que nos estaban haciendo!! Tuvimos que pagar 3 libras por cada mochila, pero éramos libres para dar todas las vueltas que quisiéramos por allí. Antes he dicho que el mapa lo utilizamos poco, pero la verdad es que podrían darte un plano de Harrod’s, porque eso es un puñetero laberinto. Yo que todavía me pierdo en el Corte Inglés, os podéis hacer una idea de lo perdida que iba. Pasas de una sala a otra, en cada una a hay cosas diferentes, pero es que cada espacio tenía otros 3 accesos diferentes a más zonas, y nunca llegabas a donde querías. A mí me recuerda a los libros aquellos en los que te decían “si quieres que pase no sé qué, vete a la página tal”. Y nunca encontrabas la historia que querías. Pues algo así pasaba en Harrod’s. 20.000 vueltas y al final una dependienta nos preguntó si queríamos que nos ayudara, y ya que estaba aprovechamos a preguntarla, porque queríamos llegara a la tienda de regalos. Al final aterrizamos en la zona de chocolates y no en la tienda de regalos, pero no nos importó. Aunque antes de llegar, pasamos por el "Christmas World", sí sí, como lo oís, toda una zona de adornos y cosas navideñas. no sé si lo tienen todo el año, pero la verdad es que verlo en pleno agosto, no deja de ser chocante. Después de las compras de rigor en la zona de chocolates (a lo de Navidad no me animé, porque se me iban a romper los adornos en la mochila), y de dar muchas vueltas a la cabeza para decidir cuál de todos aquellos manjares llevar a casa, nos fuimos a buscar algún sitio para comer por la zona, aprovechando que nos guardaban las mochilas.

El McDonald’s de la calle de Harrod’s estaba hasta arriba, así que fuimos a los restaurantes que había al otro lado de la calle. Acabamos en un italiano que no merece la pena perderse. ¡¡Qué bien comimos!! Se llama Café Montpeliano. La pasta es fresca, muy buena. Los camareros hablan italiano, así que parecía un italiano en toda regla. De precio igual que los demás más o menos, creo que este fueron 13 libras cada una, y por el bocata del día anterior pagamos creo que 11 o así. Y en este italiano comimos lasagna y ravioli o una de esas pastas rellenas y con salsa de setas. Riquísimo. Definitivamente en Londres se puede comer bien. Este restaurante está en la misma calle de Harrod’s, pero en la acera de enfrente, muy cerca del centro comercial.

Volvimos a Harrod’s a por las mochilas, y nos perdimos un poco, porque fuimos a buscar un baño y al bajar aquello era un lío, y encima teníamos prisa... Cogimos por última vez la barraca, y teníamos que hacer trasbordo e íbamos con el tiempo justo para llegar al bus, que salía desde Liverpool Street Station hacia el aeropuerto a las 15.05h. ¿Quién no ha oído hablar de la ley de Murphy? Por supuesto, tuvo que hacer acto de presencia. Perdimos los dos trenes que teníamos que coger justo, los oímos marcharse a los 2. Y había que esperar otros 4 minutos a cada uno de ellos. Empezaban los nervios. Si perdíamos el bus podíamos coger el siguiente, pero llegaríamos justas al aeropuerto. Más nervios. A mí me quedaba mi optimismo, y le dije a Nahikari, que la compañía al ser italiana, fijo que no salían puntuales, pero tampoco estaba segura, porque si la Ley de Murphy hace otra vez acto de presencia, miedo... La otra pregunta del millón: ¿dónde se coge el bus de vuelta? ¿en el mismo sitio? En la línea roja del metro conseguimos olvidarnos un poco de los nervios y del calor que hacía allí dentro, observando el modelito que llevaba una señora que teníamos al lado. Definitivamente para esto no tengo palabras, es imposible que os lo describa de forma que os podáis hacer una idea. Tendría unos 50 años calculo yo. Lo 1º: llevaba sandalias plateadas de tiras, con calcetines blancos. Vale que eso sea un clásico de los ingleses, pero es que el resto del modelito era casi aún peor. O sin el casi. Iba como un pastelito de fresa y merengue, para que os vayáis situando. Un niki que le quedaba pequeño, apretaíto. Iba leyendo el periódico y afortunadamente no se enteraba de nada, aunque por si acaso, Nahikari y yo comentábamos la jugada en euskera. Luego llevaba una faldita ni muy larga, ni muy corta, con volantes (todo el conjuntito era en rosa pastel). Y lo que “más” nos llamaba la atención, un delantal, o algo con esa forma, por encima. Y desde donde yo estaba vi que ¡¡lo llevaba sujeto con imperdibles a la falda!! No sé, indescriptible. Era como fresita. No podíamos sacar una foto, demasiado descarado, estaba justo pegada a nosotras... ¡¡Ah!! Y el bolsito que llevaba también era rosa eh? No os penséis que no iba conjuntada del todo...

Casualmente al lado en el metro, también llevábamos a una pareja que tenía en la mano el panfletillo de “terravisión”, la compañía de buses, y les preguntamos a ver si sabían dónde se cogía el de vuelta. Me dirigí a ellos en inglés y resulta que eran españoles y también iban con prisa a por el bus. Definitivamente resolvimos la duda, el bus sale del mismísimo sitio en el que te deja, ni de la acera de enfrente ni nada. Más fácil, mejor. Y ¡¡acerté!! Salimos tarde, así que llegamos bien. Muy justas, digamos que a en punto llegamos. Encontramos bastante tráfico pero llegamos en 1h más o menos.

Facturar equipaje, que por cierto vimos que pesaban 9 kg cada mochila, así que nuestras quejas están justificadas. Pasar las mochilas por un scanner en el que estuvimos cotilleando a ver qué se veía, y el señor nos preguntó ¡¡de quién era el juguete que había en la mochila!! Muy gracioso el señor. Cuando encontramos el acceso a puertas, pasamos la seguridad, no sin antes casi despelotarnos. Las chaquetas, joyas, cinturones, bolso y todo en las cajitas para pasar por el scanner, pero como extra el tipo nos pidió también las playeras. Así que un cuadro. Lo malo es que luego había que volver a ponerse las zapatillas, con lo bien que estábamos descalzas...

Una comprita rápida en el duty free para no perder la costumbre, y al avión. Un vuelo muy tranquilo también, aunque se retrasó un poco porque había mucho tráfico y tuvimos que esperar para despegar. Por lo demás todo perfecto.

Y hasta aquí la chapa. Ahora no queda más que volver a empezar a ahorrar, y en un tiempo hacer otra escapada de estas, que merece mucho la pena, y se lo pasa una muy bien. ¡¡Ah!! Y a ver si se nos apunta alguien más, eh? Que aquí Nahikari y yo parecemos las más ricas, que fuimos las únicas del talde en ir a Cuba, y años después hemos cumplido también con Londres. Así que a ver los demás. Y cualquier otro/a que se quiera apuntar. Podéis ir haciendo sugerencias de destinos interesantes y “económicamente posibles” dentro de lo que cabe.

BRITISH MUSEUM Y ST. PAUL'S CATHEDRAL

17/08/2008

Nuestros planes del día eran ir al British Museum, y como abren a las 10h, pues hemos aprovechado para dormir un poco más que ayer. Después de desayunar hemos cogido el metro, como no, hasta “Holborn”. Hay que andar como 10 minutillos hasta llegar al museo, pero está muy bien indicado en cartelitos en las aceras, y no necesitas ni el mapa para llegar.

Si ayer no tuvimos suficiente con la clase de historia de Inglaterra, lo de hoy es un plato más fuerte todavía. Historia mundial, desde hace miles de años. Y con esto no sé si queda clara la antigüedad de ciertos objetos que vimos. Uno de los más antiguos que recuerdo databa del año 5.000 A.C. Que lo que todavía no nos explicamos es cómo consiguen conservar estos objetos. Es un museo gigantesco, y abarca todos los continentes, todo tipo de culturas, objetos de épocas muy diferentes, y curiosidades de toda clase. Lo primero que nos llamó la atención es que se puede hacer fotos a todo. Así tal cual lo digo, a todo. Algo bastante raro en un museo, pero supongo que será porque no afecta a la conservación de los objetos expuestos.

Como curiosidad, había pendientes y joyas de culturas diferentes y muy antiguos. Algunos por cierto, muy bonitos, y que podrían dar el pego por unos pendientes de ahora. Creo que estos que menciono eran de los griegos. Aunque no me hagáis demasiado caso porque fue tal la cantidad de información que metimos en la cabeza que lo tengo todo mezclado. Creo que ahora entiendo porqué permiten hacer fotos, para que los que tenemos memoria de pez como la mía podamos recordar algo... Otra de las tantas cosas que nos resultó curiosa fue un “set” de instrumentos y accesorios de cirugía, que eran de los romanos del Siglo I A.C. La verdad, asustaban. Aunque algunos tampoco es que fueran muy diferentes a los instrumentos actuales, en cuanto a la forma, quiero decir. Como los escalpelos, por ejemplo.

También hay una gran colección de sarcófagos, alguna que otra momia, y efigies. Impresionantes. Partes del Partenón, el monumento Nereid, que es una reconstrucción de la fachada oriental y los frisos del templo jónico de las Nereidas de Santos (400 A.C.) Precioso. Y el gran tesoro del museo: La Piedra Roseta. La encontraron en 1798 los soldados de Napoleón. Gracias a esta piedra se descifró la escritura jeroglífica. Es una losa de basalto negra hallada en Rashid (Rosetta), en el delta del Nilo. Tiene inscripciones en tres tipos de escritura diferentes: jeroglífica, demótica (popular) y griega. La escritura bilingüe permitió a un tal Champollion descifrar la enigmática escritura jeroglífica. El texto contiene un decreto del año 196 A.C. Traduciendo, y para entendernos, es una especie de “diccionario jeroglíficos-demótica-griego”. Como el bi mila, pero en mucho más viejo, y edición impresa en piedra.

Y hasta aquí la clase de historia. Aunque se nos hizo bastante más corto, la verdad es que estuvimos 4 horas en el museo y al final nos marchamos habiendo visto prácticamente todo y saturadísimas.

Comimos un bocata en un restaurante de la zona y luego fuimos a ver la catedral de St. Paul. Tuvimos suerte, porque como era domingo se podía entrar sin pagar, pero no podías acceder a las capillas ni nada porque era día de misas. Pero nos vino bien, porque si nos hubieran pedido las 10 libras que cuesta la entrada, dad por hecho que no hubiéramos visto ni lo que vimos. Es muy grande, y bonita por dentro, lo que alcanzamos a ver. Por fuera también es bonita, el frontal nos gustó mucho. Por supuesto cuando llegamos vimos que estaban en obras en la fachada, como no. Pero era en un lateral, así que no nos molestó para las fotos.



Luego fuimos dando un paseo no sé ni por dónde, para qué os voy a engañar. Sé que pasamos por la zona del Banco de Inglaterra, y llegamos hasta el famoso “huevo”. Todavía no sé a qué compañía o empresa pertenece, pero cuando estábamos en el Tower of London, oímos a un guía decir que lo habían vendido por 600.000 millones de libras (o una burrada semejante). Juro que le oí decir una cantidad completamente desorbitada. Vamos, que literalmente me quedé con la boca abierta cuando le oí y Nahikari me preguntaba qué había dicho el tipo por la expresión que tenía... Me quedé pensando si lo que había dicho en inglés era lo que yo estaba traduciendo, pero después de darle vueltas me quedó claro que eso fue lo que él dijo. Si se equivocó no sé, pero era algo exagerado. Después de hacer un poco el payaso con la cámara sacando fotos en el huevo (que es muy difícil porque estábamos justo a los pies y no salía entero), nos fuimos al hotel. Era pronto cuando llegamos, las 19h, pero es que no podíamos ni con el nombre. Descansamos media horita, y fuimos a otro pub nuevo que habíamos visto a tomar algo. Llegamos a cenar sobre las 21.30h y ¡¡¡¡¡al fin la lluvia hizo acto de presencia!!!!! Es que ya íbamos pensando que volveríamos sin ver llover en Londres, y no era muy normal... cenamos otra vez pechuga de pavo y un poco de chocolate para compensar lo light del pavo. Y descubrimos cómo hacer funcionar la tele (qué vergüenza me da decir que tardamos 3 días, aunque tampoco es que le hiciéramos mucho caso), y resultó que había un programa entretenido, “almost famous” de los comienzos (algo embarazosos) de actores de primera línea de ahora. Nos echamos unas buenas risas.

Sólo nos quedaba el último día ya, y pintaba bastante duro con la mochila al hombro, así que a dormir.

TOWER OF LONDON Y MADAME TUSSAUD'S

16/08/2008

Hoy nos hemos levantado prontito porque queremos ir al Tower Bridge a primera hora, y abren a las 9h. Así que nos levantamos sobre las 7.30h, bajamos tranquilamente a desayunar a las 8h y cogemos el metro a las 8.30h para llegar a primera hora al Tower Bridge. Definitivamente, el desayuno es lo mejoo del hotel. Son mesas de 8 ó 10 y te piden que “compartas” la hora del desayuno con otros huéspedes que te toquen de compañeros de mesa. La verdad es que los 2 primeros días nos sentamos en una mesa de dos, ahí todas marginadas. El desayuno consiste en Corn Flakes, tostadas, bollitos, zumo, café o té. No te tienes que levantar para nada, todo te lo traen, te preguntan qué quieres, etc. En cuanto al servicio a la hora del desayuno, un 10.

Hemos ido en metro hasta la parada de “Tower Hill”. En 5 minutos llegamos a las taquillas, y a esas horas ¡¡ya había cola!!, pero nosotras fuimos bastante previsoras y sacamos las entradas por internet, por lo que te ahorras las colas, y algunos euros también (aunque en este caso sólo un euro con respecto a la taquilla). Fuimos a la ventanilla específica para las entradas por internet, y creo que no tardamos ni 2 minutos. Y que conste que la cola que había igual era de media hora, así que ¡¡premio piloto!! Las entradas por internet son 15.50 libras (19,7€).

Es un gran escenario de la historia inglesa, que contiene huellas del pasado, trágicos recuerdos y grandes tesoros. No sé exactamente de cuándo data porque sobre este lugar se han construido diferentes edificaciones, pero en un principio fue una fortaleza, luego se convirtió en residencia real y después pasó a ser la prisión del Estado. Vamos, que un poquito de todo, por eso hay tantas cosas variadas para ver, desde celdas donde encerraban a gente que al rey del momento no le “gustaban”, hasta las joyas de la corona. Una de las historias más negras que te cuentan es el asesinato de los hijos de Eduardo IV. Aparentemente los mató el hermano de éste, es decir, el tío de los críos (de 9 y 12 años, creo) para poder reinar él se supone. Se encontraron los supuestos huesos de los niños debajo de una escalera de la fortaleza años después, y digo supuestos porque todavía y después de tanto años te explican que no hay nada claro. No se sabe si fue el tío quien los mató, si fue una conspiración o lo que sea. De hecho es curioso porque hay zonas que son interactivas y puedes votar sobre lo que opinas y ves cuántos votos recibe cada opción. También aquí decapitaron a Ana Bolena, 2ª esposa de Enrique VIII.

Dentro de lo que cabe es un museo entretenido. Hay un montón de diferentes torres y edificios de los que vas entrando saliendo y prácticamente perdiéndote por ahí. Hay visitas gratuitas guiadas por los conocidos “Beefeaters”, lo malo es que, obviamente, sólo son en inglés...

Pero yo creo que después de toda la clase de historia que recibes (demasiada información incluso), sin duda, lo mejor de toda la Torre de Londres es lo que en realidad fuimos a ver: las joyas de la corona. No os creáis que te dejan estar allí mucho tiempo, porque para ver las coronas esas flipantes, te suben en una cinta mecánica de esas como la del metro de Unamuno, y no te puedes parar a contemplarlas bien. No son réplicas porque las puertas blindadas de medio metro de grosor que tienen para acceder a la sala supongo que serán así por algo. Además no sé dónde nos dijeron que las joyas no están aseguradas, simplemente porque no hay compañía capaz de hacer frente al posible robo de las joyas. Es decir, valor incalculable. Aparentemente alguien las robó una vez, pero no duró mucho su andadura porque le pillaron rapidito.

Después de dar unas cuantas vueltillas por la Torre de Londres y acabar saturadas de información de la historia inglesa, nos fuimos hacia el Tower Bridge. Cuando estábamos saliendo de la Torre por la puerta de los traidores (se me ha quedado el nombre), vimos que había mucha gente y fuimos a ver lo que pasaba, y resulta que ¡¡¡¡el Tower Bridge estaba abierto!!!! Imaginaos lo contenta que estaba yo, teniendo en cuenta que no he visto abierto ni siquiera el de Deusto... después de las fotos y el video de rigor, fuimos dando una vuelta por el puente. Y más fotos. Y así sumando fotos y más fotos, hemos llegado a las casi 400. Casi un reportaje gráfico sobre Londres.

Cuando volvíamos hacia el metro, sobre las 12 ó la 1, no os hacéis una idea de cuánta gente había por allí, tanto intentando acceder a la Torre, como en las colas de las taquillas, así que un acierto ir a primera hora. Fuimos en metro hasta Candem Town, porque era sábado y había mercadillo, y por supuesto teníamos que ir a conocerlo, y dar una vuelta. Lo que parecía ser un mercadillo a lo largo de una calle, resultó ser mucho más grande. Callejuela perpendicular que había, callejuela que estaba llena de puestos o habían sacado las tiendas a la calle (como en gangas del Casco). Seguimos hacia delante y vimos como un pequeño mercado con más y más puestos, ¡¡era interminable!! Lo que más había eran cosas como gorras, gafas de sol, camisetas, souvenirs, artesanía, y cosas originales. No hace falta decir que compramos alguna que otra cosilla.

Comimos en el “Burriquín”, por eso que dicen de “donde fueres haz lo que vieres”. La verdad es que en esa zona tampoco es que viéramos muchos más sitios de comida para elegir. Y lo de comida rápida se lo toman muy en serio, todo hay que decirlo. No me había dado tiempo a guardar las monedas en la cartera, y ya me estaban dando la bandeja con nuestro sanísimo menú. Vale que yo no sea Speedy Gonzalez precisamente, pero nos pareció bastante curioso.

Luego otra vez fuimos a coger “la barraca”, esta vez hasta “Baker Street” para ir al museo de cera, pero como llegamos bastante antes de la hora que teníamos en la reserva, dimos una vuelta por un parque y unos jardines que hay por detrás del museo. Regent's Park y Queen Mary's Gradens. Preciosos. Muchas flores, todo muy bien cuidado... Merecen la pena, un sitio muy tanquilo y bonito. De hecho vimos hasta gente haciéndose el reportaje de boda ahí. Y después.......



¡¡¡¡¡MADAME TUSSAUD’S!!!!!. Creo que no miento si digo que era una de las cosas que más ganas teníamos de ver en todo Londres. Y vaya si mereció la pena. Palabras de Nahikari: “Las 18 libras mejor gastadas de la historia”. Sí, ese es el precio de cada entrada por teléfono, porque no pude conseguirlas por internet, y llamé. Y es que la entrada en taquilla son 22.50 libras, y eso ya nos parecia como que demasiado abuso. A cuenta de una exposición nueva que hay sobre Londres, abren hasta más tarde en agosto. La última entrada es a las 18.30h. nosotras habíamos reservado para las 17.30h, pero entramos a las 17h. Resulta que las sacamos con antelación para no tener colas, y allí que estuvimos 10-15 minutos aguantando (ni tan mal). Es decir, que si alguno tenéis pensado ir, no dudéis en llevar ya la reserva hecha y no sacar las entradas en taquilla, porque aquella cola sí que asustaba más.

Bueno, no sabría contaros cómo nos lo pasamos allí dentro. ¡¡Estábamos de lo más emocionadas!! Por supuesto se me acabaron las pilas de la cámara de fotos... En la primera sala que entramos (pobres ilusas) pensamos que era una discoteca, había muchas luces, música a todo volumen, y muchísima gente. Nosotras que creíamos que las figuras iban a estar expuestas como en un museo tradicional, al lado de la pared, de una en una... Y nada más lejos de la realidad. Estaban todas por ahí desperdigadas, y te las ibas encontrando, si no te chocabas con ellas, como casi me pasa con Jennifer López. Estaban todas las celebrities de Inglaterra y algunas más: Vic y Beck, por supuesto. Orlando Bloom, Clooney, Morgan Freeman, John Travolta, Hanah Montana (o como se escriba), Amy Winehouse. Deportistas: Wayne Rooney, Beckham otra vez, Lance Armstrong, Pelé. La familia Real, Van Gogh, Los Beatles, Clark Gable, Paul Newman, Beyoncé, James Dean, John Wayne, Hitler, Fidel Castro, Sarkozy, Gobernator, Shrek, Justin Timberlake, Jamiroquai, M.A., y muchos más de los que ahora ya no me acuerdo. Están muy logrados, unos más que otros. De hecho también está Penélope Cruz, pero nos resulto irreconocible, tuvimos que mirar el cartelito con el nombre.

Hay una atracción que es de miedo. Te meten en un sitio oscuro, por el que tienes que ir caminando y hay actores vivos (te remarcan que no son figuras de cera) más que nada para que no les pegues cuando te dan un susto de muerte. Te dicen que ellos no te van a tocar, y tú tampoco puedes tocarles. Cierto que no te tocan, pero vaya sustos que dan. No les ves porque está muy oscuro, y algunos se te ponen detrás y te hacen un ruidito, tipo el del silencio de los corderos, que a mí me puso los pelos de punta. Experiencia de lo más divertida, merece la pena.

Al salir del museo de cera nos fuimos ya al hotel, a dejar las mochilas que con tantas compras ya pesaban bastante, y nos fuimos a nuestro pub a tomar algo. Luego seguimos con el ritual de cenar en la habitación, esta vez mortadela. Jaja. Y alguna chuchería que habíamos comprado en el super para el postre. Y a dormir.

LONDRES

Bueno, al fin hemos conseguido hacer un viajecillo, que ya teníamos ganas!! Hay que decir que ya en la uni estábamos pensando en hacer una escapadita a Londres, pero por una cosa o por otra nunca lo llevamos a cabo. Al final, después de unos cuantos años, Nahikari y yo hemos cumplido.

Los billetes de avión los cogimos por internet como 2 meses antes de ir. Obviamente con Easyjet, que ya sabemos que es la más económica, dentro de lo que cabe. Y como no, hemos sido víctimas de los 10-15€ que te clavan por facturar la maleta. Así con todo el morro. Pero bueno, es lo que hay.

Nuestro vuelo salía el día 15/08 a las 10.50 de la mañana. Puntualidad inglesa. de hecho, creemos que incluso salimos un poco antes de la hora. En unas dos horas estábamos en Stansted. Un vuelo de lo más tranquilo, y si no que se lo pregunten a Nahikari, que no lo pasó mal en absoluto.

En el mismo aeropuerto cogimos billetes de ida y vuelta desde el aeropuerto a Liverpool Street Station y al revés. Fuimos con la compañía "Terravision", que es la más barata porque está haciendo la competencia a los demás medios de transporte desde el aeropuerto a la ciudad. Nos costaron 14 libras a cada una los billetes de ida y vuelta (unos 20€). Es una compañía italiana, y los conductores y organizadores son italianos, por lo que es fácil entenderse, conducen un poco a la italiana (aunque por el lado contrario, obviamente) y lo de la puntualidad a la hora de salir el bús no es que vaya mucho con ellos. El trayecto se supone que dura unos 55 minutos, y así fue más o menos porque no encontramos mucho tráfico.

Una vez llegar a Liverpool Street Station, fuimos al metro a ver qué tipo de billete nos recomendaban como el más apropiado para los 4 días que íbamos a estar. El señor del metro nos dijo que lo mejor era sacar el ticket de día, que era el que "mejor" nos salía. La broma del billete diario son 5.30 libras (7.5€), pero qué remedio... Así que lo cogimos y nos fuimos hasta Earl’s Court, que es la zona en la que teníamos el Hotel.

No sé cuánto tardamos en llegar. Teníamos que hacer transbordo (de la línea roja a la azul oscura) pero sin problemas, nos apañamos bastante bien con el metro, está bien señalizado todo. Aunque hay que decir que todas en general, pero la línea roja en particular es una “barraca” como la bautizó Nahikari. Hace un ruido exagerado, tanto que no te oyes cuando hablas (ni gritando), vamos que moderno lo que se dice moderno no es. De hecho es el metro más antiguo del mundo. Pero a cuenta de los futuros Juegos Olímpico está “renovándolo”, y esto lo único que supone son problemas causados por las obras: retrasos, falta de conexión entre algunas líneas, cancelación de servicios (durante el finde sobre todo)... Aunque tuvimos la suerte de que no nos pilló nada de eso.

Al fin, no sé a qué hora, llegamos al Hotel Oxford en: 24 Penywern Road, Earls Court, London, SW5 SU. Después de resolver un pequeño contratiempo con la reserva, nos dieron las habitaciones. Una de ellas con el baño completo fuera, y la otra con la ducha y el lavabo dentro de la habitación. Y lo de dentro es lo más literal que os podáis imaginar. No había puerta que separara la cama de la ducha y el lavabo. Una ducha prefabricada en una esquina de la habitación, y el lavabo al lado. Curioso, cuanto menos. También había radio, y una moderna tele de plasma, modelo del año 1867 o así según nuestros cálculos. Pero funcionaba que es lo importante. La otra habitación, sin más, la cama y un lavabo dentro y el baño completo fuera. La tele de esta habitación era un poco más moderna. Vamos, que todo muy básico, y sin cucarachas, condición que para nosotras era indispensable.

Dejamos todas las mochilas en la habitación y nos fuimos a comer, que ya teníamos un poco de hambre. Teniendo en cuenta que nos habíamos levantado entre las 7.30 y las 8 de la mañana y ya eran las 16 de allí, pues como que normal el hambre. Comimos una pizza en un italiano de la calle Earl’s Court Road, a la vuelta de la esquina del hotel. Era la calle principal de la zona y había de todo lo necesario: tiendas de comida abiertas 24h, restaurantes, supermercados y pubs. ¿Qué más se puede pedir? Después de comer cogimos el metro y nos fuimos ya a empezar a hacer nuestra ruta turística. Lo llevábamos un poco preparado desde aquí, con un pequeño planning para todos los días para organizarlo bien y que pudiéramos ver lo máximo posible. Al final hemos visto bastante más de lo que esperábamos.

Bajamos en la parada de “Hyde Park corner” y llegamos a Buckingham Palace, el memorial de la Reina Victoria.

Luego fuimos dando un paseo por St. James Park hasta el Parlamento. Hacía un día buenísimo, mucho sol, y por eso no nos salieron bien algunas de las fotos del Parlamento y el Big Ben. A nosotras también nos parecía mentira que hiciera ese tiempo la verdad. Cruzamos el Westminster Bridge para hacer las fotos del Parlamento y verlo desde ese lado y de paso ver la Noria (London Eye). En la que por supuesto no nos montamos porque tarda demasiado en dar la vuelta, y no porque cueste 25 libras. Por dinero será... también nos acercamos hasta la Abadia de Westminster, por supuesto.

Luego fuimos andando por la calle Whitehall para ver Downing Street pero como no se puede pasar pues al final no la vimos. Pero en esa calle hay diferentes edificios como las Oficinas del Gobierno, la Oficina de Extranjería, etc, que son bastante bonitos.
Y al final de la calle Trafalgar Square. Aquí mucho ambientazo por el “Trafalgar Square Festival” que no sabemos exactamente lo que sería, pero la cosa es que había una tele gigante para ver las Olimpiadas, así que había mucha gente sentada en las escaleras, en el suelo... También vimos la National Gallery, que está justo detrás de la plaza.

Por entre calles llegamos a Piccadilly Circus. Mucha gente. Subimos por Oxford street viendo las tiendas y prometiéndonos que no íbamos a entrar a ninguna. Pero llegamos a “Hamley’s”, una espectacular tienda de juguetes, y aunque en el primer momento pasamos de largo, a dos metros de la tienda nos miramos las dos y decidimos que aquella tienda nos estaba llamando a gritos!!! Y por supuesto, entramos. Eran como las 6 y pico de la tarde y estábamos pensando que igual cerrarían ya, pero como estaban hasta las 9, pues echamos un vistazo, y compramos, claro. (No pude evitar hacer de amabitxi y comprarle a Iñigo algo que no le pienso decir a su ama lo que es hasta que quedemos). Nahikari también compró un “souvenir”.

Llegamos a Chinatown y estuvimos dando una vuelta por allí, viendo los “pollos” asados que había en los escaparates de los restaurantes y que resultaron ser patos. También por aquí había ambiente, supongo que porque era viernes por la tarde. Luego miramos por fuera las tiendas de Carnaby Street, porque estaban cerradas todas o a punto de cerrar.


Y después de esto volvimos a nuestra zona del hotel, y nos fuimos a un pub que nos dio la sensación de que tenía buena pinta. Y la verdad es que acertamos. Un precio razonable (si es que se puede llamar precio razonable a cualquier cosa que se venda en Londres...). Por media pinta de cerveza (usease, una caña) y un botellín de agua de medio litro 4 libras y algo, 6€ aprox.

Después de esto cenamos en la habitación pechuga de pavo que nos habíamos traído desde aquí con pan que compramos en un súper de la zona. Después de la cena a dormir (porque hasta el último día no descubrimos cómo funcionaba la tele.) Sin comentarios...

SE ACABÓ LA AVENTURA

1-11-07

Hoy es nuestro último día en Argentina, ya que a las 22,35 h. sale nuestro vuelo de vuelta.

No madrugamos mucho, bajamos a desayunar y después subimos a hacer las maletas. Las dejamos en consigna en el hotel y nos marchamos a ver lo último que nos quedaba y rematar alguna que otra cosa pendiente.

Dejamos encargado en el restaurante de al lado del hotel, que nos hicieran una tortilla de patata (lo ofrecían en la carta) para llevárnosla y cenarla en aeropuerto, así que para las 19h. pasamos a recogerla, pedimos un taxi desde el hotel y nos fuimos para Ezeiza.

Nos costó bastante llegar, había mucha caravana, así que casi no nos da tiempo a cenar y hacer las típicas compras del la duty free . No hubo quién comiera la tortilla – malísima- la tuvimos que tirar, la patata estaba casi cruda, un fracaso.

Embarque, y vuelo bastante tranquilo. Esta vez sí que dormimos un poco, pero no es muy cómodo.
Llegada a Bilbao hacia las 18 h. y FIN DE LA EXCURSION.

La verdad es que no hemos tenido ningún incidente (salvo los retrasos de A.A. y el tema de la excursión de Bariloche), por lo que nos han quedado ganas de volver. Nos gustaría repetir BARILOCHE, ya que la lluvia no nos dejo disfrutarlo bien, y ver Mendoza y Salta, ah!! y también montar en el famoso tren de las nubes.

Ya hemos empezado a ahorrar.

DÍA DE COMPRITAS

31-10-07

Día ya tranquilo, no madrugamos mucho, desayunamos y aprovechamos el día, con el permiso de los chicos, para ver tiendas y hacer compras.

Con el cambio que teníamos todo nos parecía relativamente barato, aunque tampoco lo regalan, lo que más barato era lógicamente no era lo más bonito, pero aún y todo, comparando las cosas, nos salía bien de precio.

El cuero es interesante, tanto en zapatos como en prendas de vestir (en una parte de la calle Florida te asaltaban en cuanto te veían, y todos tenían lo mejor, a mi eso no me gusta). También había bastante diferencia de precios, en “converses” y “pumas” hechas en Brasil.
Interesantes los polos y jerseys de La Martina. Jerseys de punto en cashemir. Igualmente miramos “piedritas”, y no está mal la Rodocrosita o Rosa del Inca (piedra autóctona de Argentina), y más cositas. Hay bastante comercio.

Comer, seguir mirando tiendas, cenar y a dormir. Un día un poco cansado, nosotras bastante contentas, un poco menos los chicos, pero se portaron bien.

FOZ DE IGUAÇU, BRASIL

30-10-07

Lado brasileño.

Nos levantamos a la 7h., nos traen el desayuno y lo tomamos en la terraza del apartamento, escuchando el ruido del agua del riachuelo que pasa al lado, y los “trinos” de los pajaritos. Mucha tranquilidad.

Hoy el día está un poco más nublado, pero hace calor.

A las 7,50 h. pasan a recogernos para llevarnos a Brasil, para ver las cataratas desde ese lado. Paramos en la frontera algo más de 15 min. para sellar los pasaportes (los argentinos controlan mucho las entradas y salidas, los brasileños ni nos hacen el más mínimo caso).

Pasamos cerca y vemos desde el autobús el cruce de las tres fronteras (Brasil, Argentina, Paraguay),

Llegamos a la entrada del Parque Nacional Foz de Iguaçu (Brasil), por supuesto hay que pasar por taquilla (81 reales brasileños por los 4).

Comenzamos el recorrido, pasando por una sala dónde nos dan una pequeña charla, mostrándonos sobre mapas y fotografías, cómo se formaron las cataratas y la influencia del los ríos Iguazú y Paraná en las mismas. Luego montamos en un bus que nos acerca hasta los caminos y pasarelas (están como a unos 11 km. de la entrada), para en un recorrido de aproximadamente 2 kms., podamos ver desde este otro lado todos los saltos de la Garganta del Diablo.

Los primeros saltos que vemos enfrente son los saltos Dos y Tres Mosqueteros, dónde ayer nos dieron la ducha, así que nos quedamos un rato viendo cómo llegaban los “gomones” a remojarse, y escuchar los gritos que daban los turistas, nos reímos un rato.

Después pasamos por los saltos Deodoro y Floriano, aquí nos pusimos bien de agua, y al final de la pasarela te sitúas en el centro de la “Garganta del Diablo”, desde dónde se consigue una perspectiva muy diferente a la del lado argentino, desde aquí es ALGO FUERA DE SERIE, mucho más espectacular, y aunque te estés mojando, te obliga a mirarlo fijamente y también a disfrutarlo.


Lo que menos me gustó de este lado, es que hay más concentración de gente, te estorban un poco y no te dejan estar tranquilo, todo el mundo se quiere sacar la foto en el mismo sitio, y cuando la haces nunca estás tu sola, tienes a muchos amigos alrededor, en la parte argentina al tener varios recorridos, la gente está más repartida.


Al final del sendero hay un edificio con cafetería, etc., un ascensor panorámico que te lleva a unos balcones dónde se ven las cataratas pero desde un punto más elevado. No está mal.

Aquí se termina nuestra estancia en la Foz de Iguaçu, ya que a eso de las 12 h. habíamos quedado con el guía, ya que venía una furgoneta a recogernos para acercarnos al aeropuerto. Paramos un momento a la entrada del parque para hacer unas compritas de recuerdos y salimos directamente para el aeropuerto, pues el vuelo de vuelta a Bs. As. lo teníamos a las 14,50 h., pero he aquí nuestra sorpresa cuando hemos llegado al mostrador de embarque, nos enteramos que debido a una huelga del personal de tierra de A.A. en el aeropuerto de Bs.As. todos los vuelos estaban retrasados, y el nuestro no tenía prevista su salida hasta las 17,20 h. Cabreo generalizado, nos dan un vale para un bocadillo y a esperar.

Llegada a Bs. As., vamos directamente al hotel, nos cambiamos de ropa y salimos a dar una vuelta y cenar. Lo hicimos en un restaurante al lado mismo del hotel, y a dormir.

GOTITAS DE AGUA DULCE...

29-10-07

Nos levantamos a las 5,30 h., pues tenemos el vuelo a Iguazú a las 7h. Dejamos las maletas en consigna del hotel, y nos vamos con una mochila. El viaje es con la compañía Lan, y el vuelo sale a su hora (por lo visto la informal es A:A).
Llegamos a Iguazú a las 9 h., nos estaba esperando un guía, e inmediatamente empezamos la excursión.

Las CATARATAS DE IGUAZU están situadas en una curva del río Iguazú en la frontera con Brasil, tienen una longitud de casi 3 km. y están compuestas por unos 275 saltos (en la época de lluvias pueden llegar hasta unos 350), de los cuales sólo unos 140 tienen nombre propio. Su altura máxima es de 60/70 mts. Están rodeadas de una densa y frondosa selva.

El lado argentino te ofrece, quizás, la oportunidad de disfrutarlas más de cerca, pero la panorámica del lado brasileño es magnífica, por eso hay que verlas, sin lugar a dudas, desde los dos lados, y si tienes tiempo, también desde el aire (hay helicópteros que las sobrevuelan).

Debido a que han montado 5 centrales eléctricas (brasileñas y argentinas) en el curso del río, el caudal de las cataratas está controlado, pudiendo variar su caudal entre 1500 y 8000 m3/seg. . No sabemos muy bien cual sería el caudal que tenían el día que nosotros las vimos, pero nos parecieron impresionantes.

Lado Argentino

Las cataratas están dentro del Parque Nacional de Iguazú, patrimonio de la humanidad desde 1984, por lo que al llegar a la entrada tenemos que comprar los correspondientes tickets (20 Pesos/pers.) Aquí también te venden los famoso impermeables, pero el guía nos aconsejó que no lo hiciéramos, ya que con el calor y la humedad no los soportaríamos, y que íbamos a agradecer más mojarnos un poquito, y tuvo toda la razón.

Nos pusimos ropa ligera, preparamos un par de mochilas y el resto lo dejamos en consigna y nos preparamos para la caminata. El día es espléndido, hace calor y hay muchísima humedad, así que nos hacemos con unas botellas de agua, pues prevemos que nos van a hacer falta.

Hay diferentes recorridos, y vamos a hacer todos, así que empezamos por:

Garganta del Diablo (el punto más alejado)

Nos vamos hacia la estación a coger “el tren de la selva”, un tren “chu-chu” que nos lleva hasta la misma Garganta del Diablo.

Dejamos el tren y a través de una pasarela entre la vegetación y cruzando corrientes de agua (el guía nos muestra y comenta los diferentes tipos de vegetación y animalitos que allí se encuentran, pero no se me quedaron todos los nombre, a lo largo de todos los recorridos vimos tucanes, guacamayos, lagartos, caimanes pequeños, mariposas y muchos tipos de pájaros... Todo muy interesante, pero el protagonismo lo tienen las cataratas), llegamos hasta una plataforma situada al mismo borde del “Salto Unión”, es el salto más grande de todas las cataratas de Iguazú, aprox. una caída de 70 mts. de altura, el caudal de agua es enorme, el agua te salpica, pero el ruido es atronador, el contemplarlo te pone los pelos de punta MARAVILLOSISIMO, hay que verlo, no hay palabras para describirlo, te quedas allí absorto sin poder separarte, yo estaría allí horas y horas escuchando su ruido, para mí era un relax estupendo, pero el guía se encarga de sacarte de tu mundo y te dice que hay que seguir caminando.

Volvemos por el mismo camino para coger el tren de vuelta, y bajamos en la “Estación Cataratas”para comenzar el:

Circuito Superior (llamado así porque en este recorrido, todos los saltos los contemplas desde la parte superior del río)

Se trata de un recorrido de pasarelas de aproximadamente 1 km., con 6 miradores desde los cuales se contemplan diferentes cascadas (Dos hermanas, Ramirez, Bossetti, Mendez, Mbigua y San Martin) todas ellas tienen su peculiar belleza, pero la más impresionante de este recorrido es “San Martin”. Aquí pudimos conocer a los pájaros típicos de las cataratas (sólo anidan en estas zonas) llamados “vencejos”, están colgados en las paredes y se parecen a las golondrinas, y como ellas, tampoco pueden remontar el vuelo desde el suelo.

Con el calor que hacía era una gozada sentir el frescor del agua en el cuerpo. También eran muy bonitos los arco-iris que se formaban en las cortinas de agua al atravesarlas la luz del sol.

Entre una cosa y otra llegó la hora de la comida, así que volvimos hasta un área de servicios y entramos al Restaurante La Selva, teníamos 1 h. para comer, así que no perdimos tiempo. Era buffete,(frío y caliente), parrilla, y postre, estaban muy bien cocinado. No fue nada caro (134,50 Pesos, aprox. 35 € por los 4, vino incluido).

Después de este receso, nos tocaba hacer el:

Circuito Inferior (pasarelas a media altura)

Se trata de un recorrido similar al de la mañana, pero las pasarelas están a un nivel más cerca del lecho del río. Por la mañana hemos visto las caídas desde el comienzo de la caída, y ahora las estamos contemplando a media altura. Aquí te mojas un poco más pues salpica más el agua al estar más cerca de dónde batea el agua. Este recorrido tiene aprox. 1,7 kms de largo y hay que subir y bajar escaleras para acercarte más al agua. También pasamos al lado de una pequeña cascada llamada “Salto Alvar Nuñez”, en referencia al conquistador español que descubrió este espectáculo. En este recorrido se puede admirar desde otra perspectiva (de frente), aunque un poco más alejado, la garganta del “Salto San Martin” y sus cortinas de agua.

También nos hemos encontrado por el camino, con los “famosos” coatís, son unos animales parecidos al tejón, con una cola muy bonita, y con los que tienes que tener bastante cuidado, ya que si te descuidas, y especialmente si es algo de comida, te pueden asaltar para quitártelo.


Una vez terminado este recorrido, nos acercamos al borde del río, pues vamos a hacer un recorrido en “gomón” (barca hinchable) por las aguas turbulentas de la garganta del diablo y la del Salto San Martin.

Nos preparamos para embarcar, nos facilitan unas bolsas impermeables para que protejamos del agua las cámaras, ropa, zapatos, etc. y nos colocan un chaleco salvavidas. Salimos del embarcadero y nos dirigimos río arriba hacia la garganta del diablo, es emocionante, al llegar a la altura del “Salto Tres Mosqueteros” nos meten literalmente debajo de la caída de agua, por lo que recibes una soberbia “ducha” con masaje incluido, como parece que a algunos les gustó la experiencia, pidieron repetición y tuvimos una segunda ducha, caía el agua a saco y golpeaba que daba gusto, no nos quedó seco ni un solo mm2 de nuestro cuerpo. Todavía quitándonos el agua de los ojos y la nariz, nos llevan a todo gas hacia la otra garganta, aquí al ser el salto mucho más grande, sólo nos metieron detrás de la cortina de agua que formaba el batir del agua, pero daba la sensación de que estabas en medio de una tormenta de agua, no veías nada alrededor, esta ducha fue más suave.

Para rematar el paseo, nos han bajado a todo gas por los rápidos, había que agarrase fuerte porque saltabas que daba gusto, hemos llegado a otro embarcadero y allí nos han dejado, remojados como pollos, pero con muy buen sabor de boca. Una experiencia GENIAL.

De aquí hemos subido unas cuantas escaleras hasta llegar a un alto donde nos estaba esperando un camión (como los de los guerrilleros en la selva), con bancos corridos en el remolque, y nos han dado un paseo de unos 8km por caminos dentro de la selva, parándose en sitios para que contemplásemos la vegetación y los animales. Hemos tenido suerte y hemos visto un par de “tucanes” (con sus vistosos colores), suele ser bastante difícil verlos, ya que normalmente huyen de la gente y los ruidos. Este recorrido selvático termina en el área de entrada, por lo que una vez bajados del camión hemos ido a ponernos ropa seca, hemos recogido las otras mochilas y ya nos hemos encontrado con nuestro guía que nos ha acercado hasta el hotel.

ME ENCANTAN LAS CATARATAS, ¡¡¡¡¡YO LO HE DISFRUTADO COMO UNA ENANA!!!!!

Nos hemos alojado en el “Iguazú Lodge”, es un complejo de apartamentos que no están mal (nos han dado uno bastante grande por cierto), nos hemos duchado y hemos quedado para ir a conocer el pueblo (no vale nada), hemos recorrido sus dos calles, tomado unos vinos, y después de ver los restaurantes, algunos con muy buena pinta, a uno se le ha ocurrido cenar al aire libre y no hemos tenido suerte. La atención ha silo malísima, aparte de tardar en servirnos casi una hora, nos ha traído la comida a medio hacer. Nos hemos enfadado, hemos protestado y devuelto la comida, y a punto hemos estado de marcharnos sin pagar. En fin ha sido el “puntito” negro del día. Hemos cogido un taxi y nos hemos ido a dormir para estar fuertes para el día siguiente.

BUENOS AIRES

28-10-07

Nos levantamos a las 8,30 h., desayunamos y salimos a recorrer Buenos Aires.

Todo los recorridos los hacemos a pie, así a parte de hacer un poco de ejercicio, comprobamos más el ambiente real de la ciudad.

Como la zona de Recoleta ya la habíamos visto el primer día, hoy vamos a empezar por la zona Plaza de Mayo y Centro.

Cementerio La Recoleta

La Plaza de Mayo data de 1580, y debe su nombre a la conmemoración del levantamiento que tuvo lugar contra España el 25 de Mayo de 1810.

Según entramos en la plaza, vemos el CABILDO o Ayuntamiento, un edificio blanco de la época colonial no muy bonito para nuestro gusto, LA CATEDRAL, nos llamó la atención ya que su construcción y fachada no es muy convencional (estilo neoclásico), pero con muchas mezclas, la fachada tiene 12 columnas corintias, que representan a los 12 apóstoles, en el frontis de arriba está representado el reencuentro de Jacob con su hijo José (esto lo sabemos por el papel informativo que nos dieron al entrar, no por nuestra “sapiencia”). Por dentro cambia bastante, el estilo es más bien barroco, y lo que más llama la atención es el mausoleo del “Libertador José de San Martín”, que está custodiado las 24 h. por soldados. EL BANCO DE LA NACION ARGENTINA (la sede central) un edificio neoclásico. El techo abovedado que tiene dicen que es el tercero más alto, después del de San Pedro en Roma y el Capitolio en EEUU (entramos a cambiar dinero, y la verdad es que aparte de la bóveda, todo en él era rancio a rabiar).

En uno de los extremos de la plaza se encuentra la CASA ROSADA, sede del Gobierno, que debe su nombre al color rosa de su fachada, y como es típico en Bs.As. no tienen un estilo propio, sino una mezcla de varios, por lo visto se inició su construcción sobre los cimientos de una antigua aduana y una fortaleza, no obstante no es un edificio feo, tampoco es que llame mucho la atención, salvo por el color.

En el extremo de la plaza, delante de la Casa Rosada, se encuentra la “Pirámide de Mayo” este obelisco se levantó en conmemoración del aniversario del levantamiento contra España, y la estatua que lo corona representa la libertad. En el otro extremo se alza una estatua ecuestre que representa al general Manuel Belgrano, padre de la bandera argentina.

En el centro de la plaza, lugar dónde se reunían todas las semanas las abuelas de la plaza, en el suelo, están pintados pañuelos blancos, y el resto unos jardines mal cuidados y un tanto sucios.

Como era aún pronto (habíamos quedado con Daniel a las 12 h. para ir con él a La Boca), nos fuimos por toda la Av. de Mayo hasta el PALACIO DEL CONGRESO, y EL SENADO.

La Av. de Mayo fue el 1er. boulevard de Bs.As.(finales siglo XIX), para construirla tuvieron que tirar una parte del Cabildo. Debajo de ella corre el primer metro que hubo en el hemisferio sur. La mayoría de los edificios de esta avenida son bonitos, mucha imitación a los bulevares parisinos. A lo largo de ella pasamos por delante del “bar London City”, conocido por salir en alguna novela de Cortazar, el “Tortoni” el café más antiguo de Bs. As. y donde se reunían los intelectuales (parecido al café Gijón de Madrid y al Boulevard de Bilbao, que contra!), la esquina de la sede “El club Español” y una serie de restaurantes españoles alrededor del Teatro Avenida (a esta zona la llaman la “pequeña España”).

LA PLAZA DE LOS DOS CONGRESOS cómo así se llama , tienen un monumento que conmemora, entre otras cosas, la abolición de la esclavitud en el Nuevo Mundo, según entramos encontramos un monolito al km 0 de las rutas argentinas. El edificio del Senado es moderno y no nos dice mucho, pero el Palacio del Congreso (en la foto) es, para nosotros, quizás el monumento más bonito de Bs. As., es un edificio reciente (1908), es obra de un arquitecto italiano, por lo que recuerda un poco al monumento a Victor Manuel de Roma.

Nos volvemos rápidamente, para llegar al encuentro de Daniel, quién se ofreció a llevarnos y enseñarnos el barrio “La BOCA”, así que para allí nos vamos.

LA BOCA

Nos lleva en su furgoneta, aparcamos justo enfrente de lo que en su día fue el primer puerto de Bs.As., ahora es como una gran dársena (sucia) con algún que otro viejo barco, algunos hundidos. Sobre el río (llamado río Riachuelo) hay un gran puente y junto a él una estructura de hierro que en su día sirvió de puente transbordador, y justo enfrente “El Café La Perla”, bastante antíguo y clásico.

Es un barrio humilde, con muchas tascas y casas de chapa y madera todas pintadas de colores bastante fuertes (ahora se conserva así en plan turístico), el motivo de estos colores se debe a que en su día aprovechaban para pintar las casas los sobrantes de las pinturas que utilizaban para los barcos.


Seguimos la calle entre puestos de mercadillo de artesanos y exposiciones de cuadros de artistas lugareños. y llegamos hasta la calle Caminito, parece un museo de arte al aire libre, dónde puedes ver trabajar a algunos artistas, también está lleno de niños, jóvenes y no tan jóvenes pidiendo algo de dinero con las excusas más originales que te puedas imaginar (tiene Vd. un euro?, es que no sé cómo son, si picas y se lo enseñas, te dicen a ver si no se lo puedes dar para su colección...)

También hay parejas de bailarines de tango, que por una “módica cantidad” te hacen bailar un tango “arrastrao” y te hacen la fotito de rigor. Aquí Bakarne y Cesar se atrevieron a marcarse unos pasos y cada uno con su pareja, dejaron fe de su buen hacer. Las fotos son espectaculares. ¿o no?
Seguimos visitando todo el barrio haciendo fotos y más fotos y luego nos acercamos hasta el estadio del Boca Juniors, también conocido como la “bombonera” a causa de sus tribunas superpuestas, y tiene capacidad para 57.000 espectadores.

No dejar de visitar este barrio, es muy curioso, pero hay que poner un poco de cuidado y no salirse de la zona turística, y preferiblemente hacerlo durante el día.
Desde aquí nos fuimos hasta EL BARRIO SAN TELMO, aquí nos despedimos de Daniel y seguimos nosotros por nuestra cuenta.

Es un barrio de calles estrechas y empedradas, con edificaciones coloniales, que antiguamente estaban habitados por hacendados adinerados, pero a raíz de la epidemia de fiebre amarilla, todos los habitantes ricos de aquí se fueron hacia el norte, y abandonaron el barrio, que luego fue ocupado por los emigrantes. Hoy en día es el barrio bohemio de la ciudad, lleno de tiendas de antigüedades, bares, restaurantes, sitios para ver bailar tango (como era domingo, había en la misma calle, grupos cantando, bailando tangos, etc.).


Como ya era su hora, nos fuimos a buscar el Restaurante El Desnivel, en la calle Defensa, 855, tiene mucha fama, sirven raciones muy grandes y es bastante económico. Es una tasca grande, ves hacer la comida allí mismo, pero no tuvimos suerte, estaba a tope y no teníamos sitio hasta las 4 de la tarde, así que nos metimos en otro, camino ya de Puerto Madero, y no tuvimos suerte, comimos verdaderamente mal (mejor no recordar).


No ha sido este barrio lo que más no haya gustado, está bien sin más.


PUERTO MADERO

Después de comer hemos ido caminando hasta Puerto Madero, aquí la cosa cambia bastante, los edificios son bastante modernos y el nivel del barrio es bastante más alto.


Se trata de la zona donde en el siglo XIX se construyó el puerto, pero en el XX se abandonó, ya que hicieron un nuevo puerto. Ahora lo han rehabilitado y han transformado todos los almacenes de ladrillo y molinos de grano que había a lo largo del río, en viviendas, cines, hoteles y restaurantes de lujo con sus terrazas al aire libre. Es un bonito sitio para comer o cenar haciendo bueno .

Ahora el barrio más nuevo y opulento de Bs.As. y dónde están los edificios más modernos y altos. Hay dos dársenas y entre ambas hay 4 diques, separados entre si por sus respectivos puentes, que en su día fueron móviles para comunicarse de dársena a dársena. En el dique 1 hay un buque de la armada argentina utilizado como museo, y en el dique 3 está la fragata que en su día utilizaba la armada argentina para el entrenamiento de sus marineros, ahora es también utilizado para exposiciones. También está aquí el club marítimo con sus yates allí amarrados.

Y entre medias, se encuentra el muy moderno Puente de la Mujer, hecho por Calatrava. Es un puente también giratorio, pero que no sabemos muy bien a que se debe su nombre, habrá que estar con el artista.

Hacia el río se encuentra la Reserva Natural Costanera Sur, no es de origen natural ni ecológica, está construida sobre un antiguo vertedero, pero ahora viven allí numerosas especies de aves, y es un espacio de recreo que utilizan los bonaerenses, especialmente los domingos.

En la Av. Azucena Villaflor, nos encontramos,
por sorpresa, con un monumento erigido en homenaje a Fangio. Se trata de una estatua en bronce de Fangio, de pie junto a su coche Mercedes, (te puedes montar en el coche y hacerte una foto como si estuvieras conduciendo bajo la mirada de Fangio). Lo chirene del caso es que está justo enfrente del edificio de La Chrysler.

Se nos va acabando el día, así que nos vamos acercando al centro, nos dirigimos hacia la plaza de San Martin pasando por delante de la Torre de los Ingleses, visitamos el monumento a los caídos en el Atlántico Sur, y nos hacemos unas fotitos en el monumento a San Martin.

Después nos fuimos a sentar en una terracita de la calle Florida a tomar una cervecita, pues creo que nos la hemos ganado, y de aquí a cenar y a la cama, que mañana hay que madrugar.

EL DIA MÁS IMPORTANTE!!

Obviamente el más importante, porque era mi cumple. y mis aitas no solo me dejaron aquí triste y abandonada, sino que estaban de vacaciones en un sitio que me encantaría conocer y no me llevaron con ellos!!!!!! si algún día me llevan a ver Argentina, a lo mejor les perdono... pero solo a lo mejor.


27-10-07

Nada más levantarnos hemos llamado a Ariñe para felicitarla por su cumple.

Mira que hemos tenido mala suerte aquí en Bariloche, hoy que no podemos hacer excursiones puesto que nos tenemos que ir, va y sale un día estupendo. Tenemos que repetir el viaje para poder verlo mejor.

Hoy hay que ir a comer prontito, como muy tarde a las 13 h., ya que a las 14,30 h. vienen a recogernos para llevarnos al aeropuerto.

No hay manera con Aerolineas Argentinas de salir a la hora, partimos para Buenos Aires con casi 1 h. de retraso.
Vuelo tranquilo. Llegamos, nos fuimos al hotel (BEL AIR), dejamos el equipaje y salimos a dar una vueltecita hasta la hora de cenar.

DIA LIBRE

26-10-07

Día libre para hacer lo que queramos, nos levantamos, desayunamos y nos disponemos a ir a conocer cosas por nuestra cuenta.

Nos han recomendado que subamos a los cerros de alrededor “Cerro Otto” se sube en teleférico, tiene arriba un restaurante giratorio, “Cerro Catedral” donde está la estación de ski, desde dónde se contemplan unas vistas magníficas de Bariloche y el lago Nahuel Huapi, pero que lloviendo es absurdo puesto que no se ve nada. Pues nada, ha vuelto a salir lloviendo, así que nos dedicaremos a ir de tiendas y a comprar alguna que otra cosilla para llevar.

Hoy hemos ido a comer a LA FONDA DEL TIO (calle Mitre 1130 – es la calle principal pero al final del todo), nos lo recomendaron unas chicas de Madrid (muy barato), pero tienen una comida casera bastante buena. Tienes que ir pronto (no reservan) para no tener que hacer cola, ya que va mucha gente de Bariloche cuando salen del trabajo.

Seguimos un rato más de tiendas y nos fuimos al hotel pronto ya que habíamos quedado en ir a visitar a unos amigos argentinos. Nos pasaron a recoger a las 19 h. Estuvimos un ratito jugando con los niños (Tobías y Mateo) y nos quedamos a cenar y charlar, poniéndoles al día de todas las cosas de por aquí (estuvieron viviendo aquí y se volvieron a Argentina hace algo más de un año), motivo por el cual les hizo muchas ilusión nuestra visita.

No nos quisimos alargar demasiado, ya que al día siguiente ellos tenían que ir a trabajar, así que a la 1h pedimos un taxi y nos fuimos al hotel.

GLACIAR NEGRO

25-10-07

Vuelve a salir el día lluvioso, es una pena pues no podemos ver bien el paisaje, ya que todas las montañas están cubiertas por la niebla.
A las 9,45 h. pasan a recogernos para hacer la excursión del “Cerro Tronador y Glaciares”. No llueve tanto como ayer, pero tampoco para del todo.

Todos los recorridos están dentro de los denominados Parques Nacionales, y hay que pagar un canon (entre 20 y 30 Pesos) que hay que pagar en la entrada (las agencias no lo pueden cobrar por adelantado, hay que hacerlo allí)

El Volcán Tronador (3600 m.) está coronado por dos cimas, una a cada lado de la frontera de Chile, está rodeado de 8 glaciares, 4 en Chile y 4 en Argentina, para llegar allí recorremos como unos 70 km. en dirección
sur, por “carreteras” de “ripio” (para nosotros tierra y piedra) bordeando los lagos Gutierrez (12 km de largo, 1,5 km de ancho y 150 m. de profundidad) y Mascardi.

Vamos haciendo paraditas y bajando del autobús para sacar fotos y contemplar el paisaje (en nuestro caso un poco pasado por agua). Cruzamos el puente de los rápidos (a partir de aquí la carretera se estrecha, y sólo se puede circular en un sentido, por la mañana subir, y la bajada a partir de las 16 h.)

El lago termina en un estrecho brazo (el brazo Tronador) junto al Hotel Tronador, que tiene embarcadero para recibir a los huéspedes que llegan en barco (sitio muy tranquilo, solamente está este hotel). Continuamos subiendo por la carretera paralela al río Manso, (pero de aguas turbulentas, no hace honor a su nombre) hasta llegar a Pampa Linda, una explanada dónde están los restaurantes (3 como en todas las excursiones) (*), el camping y algún refugio. Aquí paramos a comer, y después seguimos como unos 7 km. más hasta llegar al “Glaciar Negro” Sitio muy interesante, original y bonito. Son unas paredes, en circo, con una especie de laguna toda helada, que a primera vista parece que está llena de rocas, cuando en realidad son témpanos de hielo, y las paredes (son las paredes del glaciar) como con vetas. Con un día soleado tiene que ser una pasada, ya que el sol haría brillar el hielo y se podrían contemplar mejor los contrastes, no obstante es curioso, ha merecido la pena mojarse un poco para verlo.

El motivo de que el glaciar sea negro se debe a que según va bajando por la montaña, arrastra los sedimentos negros de las morrenas laterales. Según los argentinos, es único en el mundo.

Nosotros en este tipo de excursiones, echamos un poco de menos el poder hacer algún pequeño recorrido a pie, y no tanto subir y bajar del autobús, pero con el día que hacía tampoco se podía hacer mucho más.

Desde aquí también se puede ir a la Cascada Los Alerces, pero hay que ir con buen tiempo (en este sitio una lotería).

(*) Hemos pedido para comer una tabla de ahumados que tenía jabalí, ciervo escabechado y ahumado, trucha asalmonada y diferentes quesos, todo típico de la zona, te lo sirven con unas aceitunas para que limpies el paladar entre trozo y trozo y así degustar bien los diferentes sabores.

Llegamos de vuelta a Bariloche hacía las 18 h., nos quedamos en el centro, para dar una vuelta y ver un poquito el pueblo, ya que los días anteriores solamente habíamos estado por la noche.

Estuvimos un buen rato recorriéndolo (sin abandonar el paraguas) y tomándonos unas cervecitas, hasta que se hizo la hora de ir a cenar y a la cama.

Aún con mal tiempo nos gustó mucho.

PUERTO PAÑUELO, BARILOCHE

24-10-07

Ha salido un día precioso, todo despejado, está todo precioso.

Nos traen a la cabaña el desayuno. Nada del otro mundo, (leche, café, mermelada, mantequilla y unos pequeños "curasanes" no muy buenos).
Nos pasa a recoger un autobús pequeñito, para acercarnos hasta Puerto Pañuelo, desde dónde partiremos para hacer la “Excursión de los Lagos”, según la información que nos dieron, es un recorrido por diferentes lagos y visitas a pie a algunos puntos interesantes., su duración es de 10 h. a 19 h., con parada para la comida
.



Partimos a las 10h. desde Puerto Pañuelo en el catamarán “El Condor”y navegamos durante aprox 1 hora por el lago Nahuel Huapi, el paisaje es espectacular, se ven cascadas que caen desde lo alto de las rocas y con el día tan bonito que hace todo resalta mucho.


También jugamos con las gaviotas que siguen al barco, ponemos una galleta en la mano y vienen a comerla.

Llegamos a Puerto Blest y aquí desembarcamos, hay gente que se queda aquí y se dedica a pasear por los alrededores, otros van hacia Chile o simplemente como nosotros, subimos a un autobús “arcaico” que parece que se va a romper en cualquier momento, y nos llevan dando bandazos de lado a lado por un camino de cabras hasta llegar a Puerto Alegre para dar un paseito en lancha por el Lago Frias, hasta llegar a Puerto Frios, que está al pie del Monte Tronador (bonito, aunque la cima estaba un poco cubierta por alguna nube, y lo vimos entero en varias etapas).Aquí en Puerto Frios no hay nada de nada, ellos dicen que fuéramos a ver una capilla, pero resulta que está allí mismo a 20 mts., no merece la pena, además aunque nos entretuvimos haciendo unas fotos, se nos hizo tedioso, ya que había que esperar a que cargaran y descargaran las maletas de las personas que seguían de viaje a Chile, por la ruta de la montaña, el mismo paso que utilizaban los indios antiguamente, y resulta bastante incómodo.

La famosa "capilla"

Volvemos a Puerto Alegre a comer, y después a las 15 h. teníamos previsto ir a visitar las cascadas “Los Cántaros”.

En todos estos sitios tienen preparados 3 tipos de restaurantes, uno de menús, otro de bocadillos, y otro de chuches, así cada uno elige según lo que quiera gastar. No se come mal.

Cómo dice la gente de Bariloche, allí hay que salir siempre con una mochila y ropa de abrigo, lluvia y para tomar el sol, pues el tiempo es muy cambiante, y así tienes todo lo que necesitas . Digo esto porque cuando terminamos de comer se puso a llover y lo hacía con ganas.
La caminata hasta el alto de la cascada Los Cántaros dura aprox 1 h. subir y bajar (hay 600 escalones de madera), hubo gente que no se atrevió a salir con la que caía, así que se quedaron en el barco esperando nuestra vuelta . Es bonito, pero no lo hemos disfrutado mucho por la lluvia, era imposible levantar la cabeza, y aún con ropa de lluvia no nos ha quedado seco ni un solo mm2 de nuestro cuerpo.




Todo hubiera sido dado por pasable, si no hubiéramos tenido tantos retrasos a cuenta de las esperas de las personas que venían de Chile, (mojados como estábamos tuvimos que estar esperando unas 2 h.), Hubo motín a bordo y se denunció a la policía, pero el capitán solamente obedeció las órdenes de su compañía.

Es una excursión con sitios bonitos, que no tiene porqué durar más de 4-5 horas (salimos de Pto. Pañuelo a las 10h y regresamos a las 20h.), pero resulta que su misión principal es el traslado de viajeros entre Argentina-Chile-Argentina, y el resto de pasajeros es de relleno, así que sufres todos los retrasos (carreteras sin asfaltar de alta montaña) y carga y descarga, a mano, de los equipajes de estas personas. Nos pegamos unas sentadas incomodísimas en el barco.

NO RECOMENDADA BAJO NINGUN CONCEPTO salvo que algún día otra compañía consiga romper el monopolio existente, y haga la excursión de ida y vuelta sin traslados.Había bonitas vistas, pero no fue rentable.

Regreso al hotel, de muy mal humor por el tiempo perdido, nos pusimos ropa seca y nos fuimos a cenar a “El Boliche de Alberto” (MUY RECOMENDABLE) (hay dos asadores con el mismo nombre, son los mismos dueños, por lo que cualquiera sirve), menos mal, aquí se nos quitaron las penas, cenamos agustísimo, buena parrillada, buen vino y un servicio muy amable y alegre. Nos quedó muy buen gusto, seguro que repetimos.