aquí os pongo otra de las tan recomendads excursiones de la tropa. a ver si consigo dinero para ir algún día y comprobar si es tan sumamente espectacular como dicen. las fotos que enseñan no están mal, pero habrá que verlo en directo...
22-10-07
Hoy nos ha tocado despertarnos a las 6h. y han traído el desayuno a las 6,30, la cestita llena de cosas como el día anterior.
Hoy el día está un poco peor que ayer, llueve un poquito, esperemos que se pase pronto. Nos vienen a recoger y nos vamos hacía los glaciares, pero hoy iremos más a la derecha. Comenzamos la excursión embarcando en Puerto Bandera en el catamarán Upsala Conettion y navegamos durante 4 h. hasta llegar a la bahía de Onelli.
Cruzamos por la boca del diablo hacia el Brazo Norte y nos vamos acercando al pie de los diferentes glaciares. Hace mucho frío y a veces llueve, pero lo peor es el viento tan fuerte que hace que te deja las orejas “escarchadas”aunque no nos importa mucho, ya que el paisaje es DIVINO, todo el camino está lleno de témpanos de diferentes tamaños y colores, hay algunos de un color azul turquesa que son una maravilla, nos ponemos las botas a hacer fotos, vamos de proa a popa constantemente, queremos grabar todo y contemplarlo todo, estamos en un constante Oh!..Oh!, no tenemos palabras para describirlo y las fotos no hacen justicia, es muchísimo más impresionante al natural. Cuando nos encontramos con algún témpano espectacular, el catamarán reduce la velocidad y lo rodea para que lo contemplemos por todos los lados.
Se van viendo algunos pequeños glaciares, pero nos dirigimos hacia el SPEGAZZINI, este glaciar se caracteriza por ser el más alto (80-135 mts) de los glaciares que se visitan, y por la particularidad de no presentar signos de retroceso, contrariamente su frente aparece más voluminoso. Este glaciar es alimentado por los glaciares Mayo Norte y Peineta. Es considerado como unos de los más encantadores por su entorno natural. Debe su nombre al botánico Carlos Spegazzini. Aquí según estaba parado el catamarán, y toda la marabunta lo estábamos admirándole hemos contemplado el desprendimiento más grande de nuestra aventura patagónica. Creo que hasta hemos tenido la suerte de grabarlo.
Ahora nos dirigimos hacia el glaciar UPSALA, el catamarán ha cogido breada y va a toda máquina, nosotros nos hemos colocado en la proa para ir contemplando cómo se acerca, pero hace un frío que “escarabilla el peyeyu” como dicen los asturianos, así que para no quedarnos tiesos nos agachábamos un poco para librarnos del viento helador, pero de lo que no nos librábamos era del agua que saltaba y nos bautizaba.
Fue impresionante el ir de frente al glaciar acercándonos poco a poco, era algo más bajo que el anterior (60-80 m), pero mucho más ancho, tenía una pared de más de 5 km. de ancho, sinceramente, es algo verdaderamente espectacular.
El glaciar UPSALA es un glaciar de valle compuesto, alimentado por varios glaciares que suman al total de la cuenca una superficie aprox. de 1000 km2. Debe su nombre a la ciudad sueca homónima, cuya universidad patrocinó, en el siglo XX, el primer estudio glaciológico en la región. Este glaciar ha sufrido un importante retroceso, especialmente en la última década. Sin embargo, es el glaciar más grande del Parque Nacional y el más largo de Sudamérica.(60 km. de largo y 10 de ancho) y sólo es accesible en barco.
Se ve algún cóndor, pues en las rocas que hay a los lados del lago, suelen hacer sus nidos.
Después de admirar durante un buen rato toda la pared de hielo, nos dirigimos a la bahía de Onelli, allí desembarcamos y fuimos andando, a través de un bosque, hasta el borde del lago del mismo nombre, donde convergen los glaciares Onelli, Bolado y Agassiz,. El lago es pequeñito pero está lleno de pequeños témpanos y la vista es una maravilla. El color que tenía era indescriptible, al estar el día oscuro, las aguas eran grises, como plateadas, y con los “cubitos de hielo” blancos inmaculados, hacía un contraste muy, pero que muy precioso, la pena fue que tuvimos mala suerte con el tiempo en ese lugar, ya que nos recibió con una buena granizada, y hacía un frío de cortar, por lo que no pudimos disfrutarlo como nos hubiera gustado..
Hielito
La idea de la excursión era comer allí al aire libre contemplando la vista, pero tal como estaba el tiempo no había posibilidad de quedarse allí, así que retrocedimos un poco y nos pusimos debajo de un árbol (no sé muy bien si nos protegía o nos mojábamos más) y nos comimos a todo correr un “sandewiche” y una manzana y nos volvimos al barco para no calarnos hasta los huesos., aún con este contratiempo, merece la pena visitarlo, los alrededores también son unas vistas bonitas.
Desde aquí volvemos a Puerto Bandera, donde nos espera el bus para regresarnos a El Calafate
NOTA,- Excursión muy RECOMENDADA, no dejar de hacerla.
Llegada al hotel, nos cambiamos y salimos a tomar unos vinos, después nos fuimos a cenar a LA TABLITA, ya que nos había gustado mucho la noche anterior, y a la camita.

