HYDE PARK Y HARROD'S. Último día...

18/08/2008

Bueno, último día, una pena, pero es lo que hay. No teníamos dinero para quedarnos más días, pero no nos quejamos en absoluto. Han sido 4 días perfectos, hemos visto muchas cosas que nos han gustado y hemos desconectado y salido de Bilbo durante un tiempo, algo que queríamos y creo que nos ha venido muy bien.

La primera tarea dura del día ha sido hacer la mochila. No ha sido demasiado fácil meter a presión todo lo que teníamos, es decir, todo el material extra que hemos ido “adquiriendo” a lo largo de estos días. En mi pobre mochila no entraba todo, así que le he tenido que pedir un poco de espacio de la suya a Nahikari... Al final nos hemos apañado, y hemos bajado a desayunar. Yo estaba que me caía del sueño y el cansancio, porque no puedo decir que durmiera muy bien ningún día. La cama era cómoda, pero como empieza a clarear a las 5.30 de la mañana y lo de las persianas allí no se estila, pues me entraba un poco de luz, y ¡¡no me quedaba dormida otra vez!!. Entre dormir poco las 3 noches, y el cansancio acumulado, pues os podéis hacer una idea.

Después de coger fuerzas con el desayuno, nos cargamos las mochilas a la espalda (que pesaban como un demonio) y nos fuimos en metro hasta “High Street Kensington”. Había estado lloviendo toda la noche, pero para las 10 de la mañana ya había parado, tal y como pronosticó el hombre del tiempo de la bbc el día anterior por la noche. ¡¡Que le vimos en la tele que conseguimos hacer funcionar!! Así que nuestro plan de dar una vuelta por Hyde Park era perfecto porque estaba saliendo el sol y todo. Empezamos por el Palacio de Kensington y sus jardines. Dimos una vueltilla y vimos un banquito que no estaba mojado y aprovechamos a descansar un ratillo de las mochilas. Qué bien se estaba... al solcito de primera hora que calentaba lo justo, en los jardines de Palacio; vamos, como unas auténticas reinas. Después del obligado descanso, seguimos y aterrizamos en un lago precioso con patitos y cisnes (nuestro laguito de los cisnes, jajaja). Miré por curiosidad el otro día en el mapa y se llama “Round Pond” en los jardines de Kensington. No sabíamos el nombre, porque el mapa la verdad lo miramos muy poco, lo estrictamente necesario. Después de unas cuantas fotos, seguimos dando un paseo. Es un sitio muy bonito, merece la pena.

Luego llegas a una pequeña carretera con un puente que separa estos jardines del propio Hyde Park. Fuimos a ver el “Lady Di Memorial Fountain”, un sitio también muy bonito y que merece la pena ver. Es una fuente diferente, no la típica que todos pensamos. No sé cómo explicarlo, es como si fuera un circuito, por decirlo de alguna forma, de F1, a ras de suelo, y el agua va corriendo por ahí. Tiene desniveles y cae en plan mini cascada en algunos sitios, y hace un ruidito muy relajante. Como no, ésta fue otra parada obligada para descansar de las mochilas. A poco más y nos quedamos allí dormidas, tumbadas al borde de la fuente, con el ruidito del agua. Y es que ¡¡encima hacía sol!!. Algo que todavía me sigue asombrando teniendo en cuenta la fama de Londres. Pensaréis que paramos cada dos metros, pero la verdad es que los parquecitos vienen siendo grandres, y te das una paliza maja, y más con las mochilas al hombro.

Mientras seguíamos camino de nuestra siguiente “parada en ruta” pasamos por debajo de una especie de mini puente en el que había un socorrista del lago que hay, que era un chico de “How old are you?”, como dice Nahikari. Majete el chaval... Bueno, a lo que vamos. Salimos del parque, y llegamos a Harrod’s. Un encantador segurata nos dijo que las mochilas había que dejarlas en consigna, y que fuéramos a la puerta 3. ¡¡No se hacían a la idea del favor que nos estaban haciendo!! Tuvimos que pagar 3 libras por cada mochila, pero éramos libres para dar todas las vueltas que quisiéramos por allí. Antes he dicho que el mapa lo utilizamos poco, pero la verdad es que podrían darte un plano de Harrod’s, porque eso es un puñetero laberinto. Yo que todavía me pierdo en el Corte Inglés, os podéis hacer una idea de lo perdida que iba. Pasas de una sala a otra, en cada una a hay cosas diferentes, pero es que cada espacio tenía otros 3 accesos diferentes a más zonas, y nunca llegabas a donde querías. A mí me recuerda a los libros aquellos en los que te decían “si quieres que pase no sé qué, vete a la página tal”. Y nunca encontrabas la historia que querías. Pues algo así pasaba en Harrod’s. 20.000 vueltas y al final una dependienta nos preguntó si queríamos que nos ayudara, y ya que estaba aprovechamos a preguntarla, porque queríamos llegara a la tienda de regalos. Al final aterrizamos en la zona de chocolates y no en la tienda de regalos, pero no nos importó. Aunque antes de llegar, pasamos por el "Christmas World", sí sí, como lo oís, toda una zona de adornos y cosas navideñas. no sé si lo tienen todo el año, pero la verdad es que verlo en pleno agosto, no deja de ser chocante. Después de las compras de rigor en la zona de chocolates (a lo de Navidad no me animé, porque se me iban a romper los adornos en la mochila), y de dar muchas vueltas a la cabeza para decidir cuál de todos aquellos manjares llevar a casa, nos fuimos a buscar algún sitio para comer por la zona, aprovechando que nos guardaban las mochilas.

El McDonald’s de la calle de Harrod’s estaba hasta arriba, así que fuimos a los restaurantes que había al otro lado de la calle. Acabamos en un italiano que no merece la pena perderse. ¡¡Qué bien comimos!! Se llama Café Montpeliano. La pasta es fresca, muy buena. Los camareros hablan italiano, así que parecía un italiano en toda regla. De precio igual que los demás más o menos, creo que este fueron 13 libras cada una, y por el bocata del día anterior pagamos creo que 11 o así. Y en este italiano comimos lasagna y ravioli o una de esas pastas rellenas y con salsa de setas. Riquísimo. Definitivamente en Londres se puede comer bien. Este restaurante está en la misma calle de Harrod’s, pero en la acera de enfrente, muy cerca del centro comercial.

Volvimos a Harrod’s a por las mochilas, y nos perdimos un poco, porque fuimos a buscar un baño y al bajar aquello era un lío, y encima teníamos prisa... Cogimos por última vez la barraca, y teníamos que hacer trasbordo e íbamos con el tiempo justo para llegar al bus, que salía desde Liverpool Street Station hacia el aeropuerto a las 15.05h. ¿Quién no ha oído hablar de la ley de Murphy? Por supuesto, tuvo que hacer acto de presencia. Perdimos los dos trenes que teníamos que coger justo, los oímos marcharse a los 2. Y había que esperar otros 4 minutos a cada uno de ellos. Empezaban los nervios. Si perdíamos el bus podíamos coger el siguiente, pero llegaríamos justas al aeropuerto. Más nervios. A mí me quedaba mi optimismo, y le dije a Nahikari, que la compañía al ser italiana, fijo que no salían puntuales, pero tampoco estaba segura, porque si la Ley de Murphy hace otra vez acto de presencia, miedo... La otra pregunta del millón: ¿dónde se coge el bus de vuelta? ¿en el mismo sitio? En la línea roja del metro conseguimos olvidarnos un poco de los nervios y del calor que hacía allí dentro, observando el modelito que llevaba una señora que teníamos al lado. Definitivamente para esto no tengo palabras, es imposible que os lo describa de forma que os podáis hacer una idea. Tendría unos 50 años calculo yo. Lo 1º: llevaba sandalias plateadas de tiras, con calcetines blancos. Vale que eso sea un clásico de los ingleses, pero es que el resto del modelito era casi aún peor. O sin el casi. Iba como un pastelito de fresa y merengue, para que os vayáis situando. Un niki que le quedaba pequeño, apretaíto. Iba leyendo el periódico y afortunadamente no se enteraba de nada, aunque por si acaso, Nahikari y yo comentábamos la jugada en euskera. Luego llevaba una faldita ni muy larga, ni muy corta, con volantes (todo el conjuntito era en rosa pastel). Y lo que “más” nos llamaba la atención, un delantal, o algo con esa forma, por encima. Y desde donde yo estaba vi que ¡¡lo llevaba sujeto con imperdibles a la falda!! No sé, indescriptible. Era como fresita. No podíamos sacar una foto, demasiado descarado, estaba justo pegada a nosotras... ¡¡Ah!! Y el bolsito que llevaba también era rosa eh? No os penséis que no iba conjuntada del todo...

Casualmente al lado en el metro, también llevábamos a una pareja que tenía en la mano el panfletillo de “terravisión”, la compañía de buses, y les preguntamos a ver si sabían dónde se cogía el de vuelta. Me dirigí a ellos en inglés y resulta que eran españoles y también iban con prisa a por el bus. Definitivamente resolvimos la duda, el bus sale del mismísimo sitio en el que te deja, ni de la acera de enfrente ni nada. Más fácil, mejor. Y ¡¡acerté!! Salimos tarde, así que llegamos bien. Muy justas, digamos que a en punto llegamos. Encontramos bastante tráfico pero llegamos en 1h más o menos.

Facturar equipaje, que por cierto vimos que pesaban 9 kg cada mochila, así que nuestras quejas están justificadas. Pasar las mochilas por un scanner en el que estuvimos cotilleando a ver qué se veía, y el señor nos preguntó ¡¡de quién era el juguete que había en la mochila!! Muy gracioso el señor. Cuando encontramos el acceso a puertas, pasamos la seguridad, no sin antes casi despelotarnos. Las chaquetas, joyas, cinturones, bolso y todo en las cajitas para pasar por el scanner, pero como extra el tipo nos pidió también las playeras. Así que un cuadro. Lo malo es que luego había que volver a ponerse las zapatillas, con lo bien que estábamos descalzas...

Una comprita rápida en el duty free para no perder la costumbre, y al avión. Un vuelo muy tranquilo también, aunque se retrasó un poco porque había mucho tráfico y tuvimos que esperar para despegar. Por lo demás todo perfecto.

Y hasta aquí la chapa. Ahora no queda más que volver a empezar a ahorrar, y en un tiempo hacer otra escapada de estas, que merece mucho la pena, y se lo pasa una muy bien. ¡¡Ah!! Y a ver si se nos apunta alguien más, eh? Que aquí Nahikari y yo parecemos las más ricas, que fuimos las únicas del talde en ir a Cuba, y años después hemos cumplido también con Londres. Así que a ver los demás. Y cualquier otro/a que se quiera apuntar. Podéis ir haciendo sugerencias de destinos interesantes y “económicamente posibles” dentro de lo que cabe.

BRITISH MUSEUM Y ST. PAUL'S CATHEDRAL

17/08/2008

Nuestros planes del día eran ir al British Museum, y como abren a las 10h, pues hemos aprovechado para dormir un poco más que ayer. Después de desayunar hemos cogido el metro, como no, hasta “Holborn”. Hay que andar como 10 minutillos hasta llegar al museo, pero está muy bien indicado en cartelitos en las aceras, y no necesitas ni el mapa para llegar.

Si ayer no tuvimos suficiente con la clase de historia de Inglaterra, lo de hoy es un plato más fuerte todavía. Historia mundial, desde hace miles de años. Y con esto no sé si queda clara la antigüedad de ciertos objetos que vimos. Uno de los más antiguos que recuerdo databa del año 5.000 A.C. Que lo que todavía no nos explicamos es cómo consiguen conservar estos objetos. Es un museo gigantesco, y abarca todos los continentes, todo tipo de culturas, objetos de épocas muy diferentes, y curiosidades de toda clase. Lo primero que nos llamó la atención es que se puede hacer fotos a todo. Así tal cual lo digo, a todo. Algo bastante raro en un museo, pero supongo que será porque no afecta a la conservación de los objetos expuestos.

Como curiosidad, había pendientes y joyas de culturas diferentes y muy antiguos. Algunos por cierto, muy bonitos, y que podrían dar el pego por unos pendientes de ahora. Creo que estos que menciono eran de los griegos. Aunque no me hagáis demasiado caso porque fue tal la cantidad de información que metimos en la cabeza que lo tengo todo mezclado. Creo que ahora entiendo porqué permiten hacer fotos, para que los que tenemos memoria de pez como la mía podamos recordar algo... Otra de las tantas cosas que nos resultó curiosa fue un “set” de instrumentos y accesorios de cirugía, que eran de los romanos del Siglo I A.C. La verdad, asustaban. Aunque algunos tampoco es que fueran muy diferentes a los instrumentos actuales, en cuanto a la forma, quiero decir. Como los escalpelos, por ejemplo.

También hay una gran colección de sarcófagos, alguna que otra momia, y efigies. Impresionantes. Partes del Partenón, el monumento Nereid, que es una reconstrucción de la fachada oriental y los frisos del templo jónico de las Nereidas de Santos (400 A.C.) Precioso. Y el gran tesoro del museo: La Piedra Roseta. La encontraron en 1798 los soldados de Napoleón. Gracias a esta piedra se descifró la escritura jeroglífica. Es una losa de basalto negra hallada en Rashid (Rosetta), en el delta del Nilo. Tiene inscripciones en tres tipos de escritura diferentes: jeroglífica, demótica (popular) y griega. La escritura bilingüe permitió a un tal Champollion descifrar la enigmática escritura jeroglífica. El texto contiene un decreto del año 196 A.C. Traduciendo, y para entendernos, es una especie de “diccionario jeroglíficos-demótica-griego”. Como el bi mila, pero en mucho más viejo, y edición impresa en piedra.

Y hasta aquí la clase de historia. Aunque se nos hizo bastante más corto, la verdad es que estuvimos 4 horas en el museo y al final nos marchamos habiendo visto prácticamente todo y saturadísimas.

Comimos un bocata en un restaurante de la zona y luego fuimos a ver la catedral de St. Paul. Tuvimos suerte, porque como era domingo se podía entrar sin pagar, pero no podías acceder a las capillas ni nada porque era día de misas. Pero nos vino bien, porque si nos hubieran pedido las 10 libras que cuesta la entrada, dad por hecho que no hubiéramos visto ni lo que vimos. Es muy grande, y bonita por dentro, lo que alcanzamos a ver. Por fuera también es bonita, el frontal nos gustó mucho. Por supuesto cuando llegamos vimos que estaban en obras en la fachada, como no. Pero era en un lateral, así que no nos molestó para las fotos.



Luego fuimos dando un paseo no sé ni por dónde, para qué os voy a engañar. Sé que pasamos por la zona del Banco de Inglaterra, y llegamos hasta el famoso “huevo”. Todavía no sé a qué compañía o empresa pertenece, pero cuando estábamos en el Tower of London, oímos a un guía decir que lo habían vendido por 600.000 millones de libras (o una burrada semejante). Juro que le oí decir una cantidad completamente desorbitada. Vamos, que literalmente me quedé con la boca abierta cuando le oí y Nahikari me preguntaba qué había dicho el tipo por la expresión que tenía... Me quedé pensando si lo que había dicho en inglés era lo que yo estaba traduciendo, pero después de darle vueltas me quedó claro que eso fue lo que él dijo. Si se equivocó no sé, pero era algo exagerado. Después de hacer un poco el payaso con la cámara sacando fotos en el huevo (que es muy difícil porque estábamos justo a los pies y no salía entero), nos fuimos al hotel. Era pronto cuando llegamos, las 19h, pero es que no podíamos ni con el nombre. Descansamos media horita, y fuimos a otro pub nuevo que habíamos visto a tomar algo. Llegamos a cenar sobre las 21.30h y ¡¡¡¡¡al fin la lluvia hizo acto de presencia!!!!! Es que ya íbamos pensando que volveríamos sin ver llover en Londres, y no era muy normal... cenamos otra vez pechuga de pavo y un poco de chocolate para compensar lo light del pavo. Y descubrimos cómo hacer funcionar la tele (qué vergüenza me da decir que tardamos 3 días, aunque tampoco es que le hiciéramos mucho caso), y resultó que había un programa entretenido, “almost famous” de los comienzos (algo embarazosos) de actores de primera línea de ahora. Nos echamos unas buenas risas.

Sólo nos quedaba el último día ya, y pintaba bastante duro con la mochila al hombro, así que a dormir.

TOWER OF LONDON Y MADAME TUSSAUD'S

16/08/2008

Hoy nos hemos levantado prontito porque queremos ir al Tower Bridge a primera hora, y abren a las 9h. Así que nos levantamos sobre las 7.30h, bajamos tranquilamente a desayunar a las 8h y cogemos el metro a las 8.30h para llegar a primera hora al Tower Bridge. Definitivamente, el desayuno es lo mejoo del hotel. Son mesas de 8 ó 10 y te piden que “compartas” la hora del desayuno con otros huéspedes que te toquen de compañeros de mesa. La verdad es que los 2 primeros días nos sentamos en una mesa de dos, ahí todas marginadas. El desayuno consiste en Corn Flakes, tostadas, bollitos, zumo, café o té. No te tienes que levantar para nada, todo te lo traen, te preguntan qué quieres, etc. En cuanto al servicio a la hora del desayuno, un 10.

Hemos ido en metro hasta la parada de “Tower Hill”. En 5 minutos llegamos a las taquillas, y a esas horas ¡¡ya había cola!!, pero nosotras fuimos bastante previsoras y sacamos las entradas por internet, por lo que te ahorras las colas, y algunos euros también (aunque en este caso sólo un euro con respecto a la taquilla). Fuimos a la ventanilla específica para las entradas por internet, y creo que no tardamos ni 2 minutos. Y que conste que la cola que había igual era de media hora, así que ¡¡premio piloto!! Las entradas por internet son 15.50 libras (19,7€).

Es un gran escenario de la historia inglesa, que contiene huellas del pasado, trágicos recuerdos y grandes tesoros. No sé exactamente de cuándo data porque sobre este lugar se han construido diferentes edificaciones, pero en un principio fue una fortaleza, luego se convirtió en residencia real y después pasó a ser la prisión del Estado. Vamos, que un poquito de todo, por eso hay tantas cosas variadas para ver, desde celdas donde encerraban a gente que al rey del momento no le “gustaban”, hasta las joyas de la corona. Una de las historias más negras que te cuentan es el asesinato de los hijos de Eduardo IV. Aparentemente los mató el hermano de éste, es decir, el tío de los críos (de 9 y 12 años, creo) para poder reinar él se supone. Se encontraron los supuestos huesos de los niños debajo de una escalera de la fortaleza años después, y digo supuestos porque todavía y después de tanto años te explican que no hay nada claro. No se sabe si fue el tío quien los mató, si fue una conspiración o lo que sea. De hecho es curioso porque hay zonas que son interactivas y puedes votar sobre lo que opinas y ves cuántos votos recibe cada opción. También aquí decapitaron a Ana Bolena, 2ª esposa de Enrique VIII.

Dentro de lo que cabe es un museo entretenido. Hay un montón de diferentes torres y edificios de los que vas entrando saliendo y prácticamente perdiéndote por ahí. Hay visitas gratuitas guiadas por los conocidos “Beefeaters”, lo malo es que, obviamente, sólo son en inglés...

Pero yo creo que después de toda la clase de historia que recibes (demasiada información incluso), sin duda, lo mejor de toda la Torre de Londres es lo que en realidad fuimos a ver: las joyas de la corona. No os creáis que te dejan estar allí mucho tiempo, porque para ver las coronas esas flipantes, te suben en una cinta mecánica de esas como la del metro de Unamuno, y no te puedes parar a contemplarlas bien. No son réplicas porque las puertas blindadas de medio metro de grosor que tienen para acceder a la sala supongo que serán así por algo. Además no sé dónde nos dijeron que las joyas no están aseguradas, simplemente porque no hay compañía capaz de hacer frente al posible robo de las joyas. Es decir, valor incalculable. Aparentemente alguien las robó una vez, pero no duró mucho su andadura porque le pillaron rapidito.

Después de dar unas cuantas vueltillas por la Torre de Londres y acabar saturadas de información de la historia inglesa, nos fuimos hacia el Tower Bridge. Cuando estábamos saliendo de la Torre por la puerta de los traidores (se me ha quedado el nombre), vimos que había mucha gente y fuimos a ver lo que pasaba, y resulta que ¡¡¡¡el Tower Bridge estaba abierto!!!! Imaginaos lo contenta que estaba yo, teniendo en cuenta que no he visto abierto ni siquiera el de Deusto... después de las fotos y el video de rigor, fuimos dando una vuelta por el puente. Y más fotos. Y así sumando fotos y más fotos, hemos llegado a las casi 400. Casi un reportaje gráfico sobre Londres.

Cuando volvíamos hacia el metro, sobre las 12 ó la 1, no os hacéis una idea de cuánta gente había por allí, tanto intentando acceder a la Torre, como en las colas de las taquillas, así que un acierto ir a primera hora. Fuimos en metro hasta Candem Town, porque era sábado y había mercadillo, y por supuesto teníamos que ir a conocerlo, y dar una vuelta. Lo que parecía ser un mercadillo a lo largo de una calle, resultó ser mucho más grande. Callejuela perpendicular que había, callejuela que estaba llena de puestos o habían sacado las tiendas a la calle (como en gangas del Casco). Seguimos hacia delante y vimos como un pequeño mercado con más y más puestos, ¡¡era interminable!! Lo que más había eran cosas como gorras, gafas de sol, camisetas, souvenirs, artesanía, y cosas originales. No hace falta decir que compramos alguna que otra cosilla.

Comimos en el “Burriquín”, por eso que dicen de “donde fueres haz lo que vieres”. La verdad es que en esa zona tampoco es que viéramos muchos más sitios de comida para elegir. Y lo de comida rápida se lo toman muy en serio, todo hay que decirlo. No me había dado tiempo a guardar las monedas en la cartera, y ya me estaban dando la bandeja con nuestro sanísimo menú. Vale que yo no sea Speedy Gonzalez precisamente, pero nos pareció bastante curioso.

Luego otra vez fuimos a coger “la barraca”, esta vez hasta “Baker Street” para ir al museo de cera, pero como llegamos bastante antes de la hora que teníamos en la reserva, dimos una vuelta por un parque y unos jardines que hay por detrás del museo. Regent's Park y Queen Mary's Gradens. Preciosos. Muchas flores, todo muy bien cuidado... Merecen la pena, un sitio muy tanquilo y bonito. De hecho vimos hasta gente haciéndose el reportaje de boda ahí. Y después.......



¡¡¡¡¡MADAME TUSSAUD’S!!!!!. Creo que no miento si digo que era una de las cosas que más ganas teníamos de ver en todo Londres. Y vaya si mereció la pena. Palabras de Nahikari: “Las 18 libras mejor gastadas de la historia”. Sí, ese es el precio de cada entrada por teléfono, porque no pude conseguirlas por internet, y llamé. Y es que la entrada en taquilla son 22.50 libras, y eso ya nos parecia como que demasiado abuso. A cuenta de una exposición nueva que hay sobre Londres, abren hasta más tarde en agosto. La última entrada es a las 18.30h. nosotras habíamos reservado para las 17.30h, pero entramos a las 17h. Resulta que las sacamos con antelación para no tener colas, y allí que estuvimos 10-15 minutos aguantando (ni tan mal). Es decir, que si alguno tenéis pensado ir, no dudéis en llevar ya la reserva hecha y no sacar las entradas en taquilla, porque aquella cola sí que asustaba más.

Bueno, no sabría contaros cómo nos lo pasamos allí dentro. ¡¡Estábamos de lo más emocionadas!! Por supuesto se me acabaron las pilas de la cámara de fotos... En la primera sala que entramos (pobres ilusas) pensamos que era una discoteca, había muchas luces, música a todo volumen, y muchísima gente. Nosotras que creíamos que las figuras iban a estar expuestas como en un museo tradicional, al lado de la pared, de una en una... Y nada más lejos de la realidad. Estaban todas por ahí desperdigadas, y te las ibas encontrando, si no te chocabas con ellas, como casi me pasa con Jennifer López. Estaban todas las celebrities de Inglaterra y algunas más: Vic y Beck, por supuesto. Orlando Bloom, Clooney, Morgan Freeman, John Travolta, Hanah Montana (o como se escriba), Amy Winehouse. Deportistas: Wayne Rooney, Beckham otra vez, Lance Armstrong, Pelé. La familia Real, Van Gogh, Los Beatles, Clark Gable, Paul Newman, Beyoncé, James Dean, John Wayne, Hitler, Fidel Castro, Sarkozy, Gobernator, Shrek, Justin Timberlake, Jamiroquai, M.A., y muchos más de los que ahora ya no me acuerdo. Están muy logrados, unos más que otros. De hecho también está Penélope Cruz, pero nos resulto irreconocible, tuvimos que mirar el cartelito con el nombre.

Hay una atracción que es de miedo. Te meten en un sitio oscuro, por el que tienes que ir caminando y hay actores vivos (te remarcan que no son figuras de cera) más que nada para que no les pegues cuando te dan un susto de muerte. Te dicen que ellos no te van a tocar, y tú tampoco puedes tocarles. Cierto que no te tocan, pero vaya sustos que dan. No les ves porque está muy oscuro, y algunos se te ponen detrás y te hacen un ruidito, tipo el del silencio de los corderos, que a mí me puso los pelos de punta. Experiencia de lo más divertida, merece la pena.

Al salir del museo de cera nos fuimos ya al hotel, a dejar las mochilas que con tantas compras ya pesaban bastante, y nos fuimos a nuestro pub a tomar algo. Luego seguimos con el ritual de cenar en la habitación, esta vez mortadela. Jaja. Y alguna chuchería que habíamos comprado en el super para el postre. Y a dormir.

LONDRES

Bueno, al fin hemos conseguido hacer un viajecillo, que ya teníamos ganas!! Hay que decir que ya en la uni estábamos pensando en hacer una escapadita a Londres, pero por una cosa o por otra nunca lo llevamos a cabo. Al final, después de unos cuantos años, Nahikari y yo hemos cumplido.

Los billetes de avión los cogimos por internet como 2 meses antes de ir. Obviamente con Easyjet, que ya sabemos que es la más económica, dentro de lo que cabe. Y como no, hemos sido víctimas de los 10-15€ que te clavan por facturar la maleta. Así con todo el morro. Pero bueno, es lo que hay.

Nuestro vuelo salía el día 15/08 a las 10.50 de la mañana. Puntualidad inglesa. de hecho, creemos que incluso salimos un poco antes de la hora. En unas dos horas estábamos en Stansted. Un vuelo de lo más tranquilo, y si no que se lo pregunten a Nahikari, que no lo pasó mal en absoluto.

En el mismo aeropuerto cogimos billetes de ida y vuelta desde el aeropuerto a Liverpool Street Station y al revés. Fuimos con la compañía "Terravision", que es la más barata porque está haciendo la competencia a los demás medios de transporte desde el aeropuerto a la ciudad. Nos costaron 14 libras a cada una los billetes de ida y vuelta (unos 20€). Es una compañía italiana, y los conductores y organizadores son italianos, por lo que es fácil entenderse, conducen un poco a la italiana (aunque por el lado contrario, obviamente) y lo de la puntualidad a la hora de salir el bús no es que vaya mucho con ellos. El trayecto se supone que dura unos 55 minutos, y así fue más o menos porque no encontramos mucho tráfico.

Una vez llegar a Liverpool Street Station, fuimos al metro a ver qué tipo de billete nos recomendaban como el más apropiado para los 4 días que íbamos a estar. El señor del metro nos dijo que lo mejor era sacar el ticket de día, que era el que "mejor" nos salía. La broma del billete diario son 5.30 libras (7.5€), pero qué remedio... Así que lo cogimos y nos fuimos hasta Earl’s Court, que es la zona en la que teníamos el Hotel.

No sé cuánto tardamos en llegar. Teníamos que hacer transbordo (de la línea roja a la azul oscura) pero sin problemas, nos apañamos bastante bien con el metro, está bien señalizado todo. Aunque hay que decir que todas en general, pero la línea roja en particular es una “barraca” como la bautizó Nahikari. Hace un ruido exagerado, tanto que no te oyes cuando hablas (ni gritando), vamos que moderno lo que se dice moderno no es. De hecho es el metro más antiguo del mundo. Pero a cuenta de los futuros Juegos Olímpico está “renovándolo”, y esto lo único que supone son problemas causados por las obras: retrasos, falta de conexión entre algunas líneas, cancelación de servicios (durante el finde sobre todo)... Aunque tuvimos la suerte de que no nos pilló nada de eso.

Al fin, no sé a qué hora, llegamos al Hotel Oxford en: 24 Penywern Road, Earls Court, London, SW5 SU. Después de resolver un pequeño contratiempo con la reserva, nos dieron las habitaciones. Una de ellas con el baño completo fuera, y la otra con la ducha y el lavabo dentro de la habitación. Y lo de dentro es lo más literal que os podáis imaginar. No había puerta que separara la cama de la ducha y el lavabo. Una ducha prefabricada en una esquina de la habitación, y el lavabo al lado. Curioso, cuanto menos. También había radio, y una moderna tele de plasma, modelo del año 1867 o así según nuestros cálculos. Pero funcionaba que es lo importante. La otra habitación, sin más, la cama y un lavabo dentro y el baño completo fuera. La tele de esta habitación era un poco más moderna. Vamos, que todo muy básico, y sin cucarachas, condición que para nosotras era indispensable.

Dejamos todas las mochilas en la habitación y nos fuimos a comer, que ya teníamos un poco de hambre. Teniendo en cuenta que nos habíamos levantado entre las 7.30 y las 8 de la mañana y ya eran las 16 de allí, pues como que normal el hambre. Comimos una pizza en un italiano de la calle Earl’s Court Road, a la vuelta de la esquina del hotel. Era la calle principal de la zona y había de todo lo necesario: tiendas de comida abiertas 24h, restaurantes, supermercados y pubs. ¿Qué más se puede pedir? Después de comer cogimos el metro y nos fuimos ya a empezar a hacer nuestra ruta turística. Lo llevábamos un poco preparado desde aquí, con un pequeño planning para todos los días para organizarlo bien y que pudiéramos ver lo máximo posible. Al final hemos visto bastante más de lo que esperábamos.

Bajamos en la parada de “Hyde Park corner” y llegamos a Buckingham Palace, el memorial de la Reina Victoria.

Luego fuimos dando un paseo por St. James Park hasta el Parlamento. Hacía un día buenísimo, mucho sol, y por eso no nos salieron bien algunas de las fotos del Parlamento y el Big Ben. A nosotras también nos parecía mentira que hiciera ese tiempo la verdad. Cruzamos el Westminster Bridge para hacer las fotos del Parlamento y verlo desde ese lado y de paso ver la Noria (London Eye). En la que por supuesto no nos montamos porque tarda demasiado en dar la vuelta, y no porque cueste 25 libras. Por dinero será... también nos acercamos hasta la Abadia de Westminster, por supuesto.

Luego fuimos andando por la calle Whitehall para ver Downing Street pero como no se puede pasar pues al final no la vimos. Pero en esa calle hay diferentes edificios como las Oficinas del Gobierno, la Oficina de Extranjería, etc, que son bastante bonitos.
Y al final de la calle Trafalgar Square. Aquí mucho ambientazo por el “Trafalgar Square Festival” que no sabemos exactamente lo que sería, pero la cosa es que había una tele gigante para ver las Olimpiadas, así que había mucha gente sentada en las escaleras, en el suelo... También vimos la National Gallery, que está justo detrás de la plaza.

Por entre calles llegamos a Piccadilly Circus. Mucha gente. Subimos por Oxford street viendo las tiendas y prometiéndonos que no íbamos a entrar a ninguna. Pero llegamos a “Hamley’s”, una espectacular tienda de juguetes, y aunque en el primer momento pasamos de largo, a dos metros de la tienda nos miramos las dos y decidimos que aquella tienda nos estaba llamando a gritos!!! Y por supuesto, entramos. Eran como las 6 y pico de la tarde y estábamos pensando que igual cerrarían ya, pero como estaban hasta las 9, pues echamos un vistazo, y compramos, claro. (No pude evitar hacer de amabitxi y comprarle a Iñigo algo que no le pienso decir a su ama lo que es hasta que quedemos). Nahikari también compró un “souvenir”.

Llegamos a Chinatown y estuvimos dando una vuelta por allí, viendo los “pollos” asados que había en los escaparates de los restaurantes y que resultaron ser patos. También por aquí había ambiente, supongo que porque era viernes por la tarde. Luego miramos por fuera las tiendas de Carnaby Street, porque estaban cerradas todas o a punto de cerrar.


Y después de esto volvimos a nuestra zona del hotel, y nos fuimos a un pub que nos dio la sensación de que tenía buena pinta. Y la verdad es que acertamos. Un precio razonable (si es que se puede llamar precio razonable a cualquier cosa que se venda en Londres...). Por media pinta de cerveza (usease, una caña) y un botellín de agua de medio litro 4 libras y algo, 6€ aprox.

Después de esto cenamos en la habitación pechuga de pavo que nos habíamos traído desde aquí con pan que compramos en un súper de la zona. Después de la cena a dormir (porque hasta el último día no descubrimos cómo funcionaba la tele.) Sin comentarios...

SE ACABÓ LA AVENTURA

1-11-07

Hoy es nuestro último día en Argentina, ya que a las 22,35 h. sale nuestro vuelo de vuelta.

No madrugamos mucho, bajamos a desayunar y después subimos a hacer las maletas. Las dejamos en consigna en el hotel y nos marchamos a ver lo último que nos quedaba y rematar alguna que otra cosa pendiente.

Dejamos encargado en el restaurante de al lado del hotel, que nos hicieran una tortilla de patata (lo ofrecían en la carta) para llevárnosla y cenarla en aeropuerto, así que para las 19h. pasamos a recogerla, pedimos un taxi desde el hotel y nos fuimos para Ezeiza.

Nos costó bastante llegar, había mucha caravana, así que casi no nos da tiempo a cenar y hacer las típicas compras del la duty free . No hubo quién comiera la tortilla – malísima- la tuvimos que tirar, la patata estaba casi cruda, un fracaso.

Embarque, y vuelo bastante tranquilo. Esta vez sí que dormimos un poco, pero no es muy cómodo.
Llegada a Bilbao hacia las 18 h. y FIN DE LA EXCURSION.

La verdad es que no hemos tenido ningún incidente (salvo los retrasos de A.A. y el tema de la excursión de Bariloche), por lo que nos han quedado ganas de volver. Nos gustaría repetir BARILOCHE, ya que la lluvia no nos dejo disfrutarlo bien, y ver Mendoza y Salta, ah!! y también montar en el famoso tren de las nubes.

Ya hemos empezado a ahorrar.

DÍA DE COMPRITAS

31-10-07

Día ya tranquilo, no madrugamos mucho, desayunamos y aprovechamos el día, con el permiso de los chicos, para ver tiendas y hacer compras.

Con el cambio que teníamos todo nos parecía relativamente barato, aunque tampoco lo regalan, lo que más barato era lógicamente no era lo más bonito, pero aún y todo, comparando las cosas, nos salía bien de precio.

El cuero es interesante, tanto en zapatos como en prendas de vestir (en una parte de la calle Florida te asaltaban en cuanto te veían, y todos tenían lo mejor, a mi eso no me gusta). También había bastante diferencia de precios, en “converses” y “pumas” hechas en Brasil.
Interesantes los polos y jerseys de La Martina. Jerseys de punto en cashemir. Igualmente miramos “piedritas”, y no está mal la Rodocrosita o Rosa del Inca (piedra autóctona de Argentina), y más cositas. Hay bastante comercio.

Comer, seguir mirando tiendas, cenar y a dormir. Un día un poco cansado, nosotras bastante contentas, un poco menos los chicos, pero se portaron bien.

FOZ DE IGUAÇU, BRASIL

30-10-07

Lado brasileño.

Nos levantamos a la 7h., nos traen el desayuno y lo tomamos en la terraza del apartamento, escuchando el ruido del agua del riachuelo que pasa al lado, y los “trinos” de los pajaritos. Mucha tranquilidad.

Hoy el día está un poco más nublado, pero hace calor.

A las 7,50 h. pasan a recogernos para llevarnos a Brasil, para ver las cataratas desde ese lado. Paramos en la frontera algo más de 15 min. para sellar los pasaportes (los argentinos controlan mucho las entradas y salidas, los brasileños ni nos hacen el más mínimo caso).

Pasamos cerca y vemos desde el autobús el cruce de las tres fronteras (Brasil, Argentina, Paraguay),

Llegamos a la entrada del Parque Nacional Foz de Iguaçu (Brasil), por supuesto hay que pasar por taquilla (81 reales brasileños por los 4).

Comenzamos el recorrido, pasando por una sala dónde nos dan una pequeña charla, mostrándonos sobre mapas y fotografías, cómo se formaron las cataratas y la influencia del los ríos Iguazú y Paraná en las mismas. Luego montamos en un bus que nos acerca hasta los caminos y pasarelas (están como a unos 11 km. de la entrada), para en un recorrido de aproximadamente 2 kms., podamos ver desde este otro lado todos los saltos de la Garganta del Diablo.

Los primeros saltos que vemos enfrente son los saltos Dos y Tres Mosqueteros, dónde ayer nos dieron la ducha, así que nos quedamos un rato viendo cómo llegaban los “gomones” a remojarse, y escuchar los gritos que daban los turistas, nos reímos un rato.

Después pasamos por los saltos Deodoro y Floriano, aquí nos pusimos bien de agua, y al final de la pasarela te sitúas en el centro de la “Garganta del Diablo”, desde dónde se consigue una perspectiva muy diferente a la del lado argentino, desde aquí es ALGO FUERA DE SERIE, mucho más espectacular, y aunque te estés mojando, te obliga a mirarlo fijamente y también a disfrutarlo.


Lo que menos me gustó de este lado, es que hay más concentración de gente, te estorban un poco y no te dejan estar tranquilo, todo el mundo se quiere sacar la foto en el mismo sitio, y cuando la haces nunca estás tu sola, tienes a muchos amigos alrededor, en la parte argentina al tener varios recorridos, la gente está más repartida.


Al final del sendero hay un edificio con cafetería, etc., un ascensor panorámico que te lleva a unos balcones dónde se ven las cataratas pero desde un punto más elevado. No está mal.

Aquí se termina nuestra estancia en la Foz de Iguaçu, ya que a eso de las 12 h. habíamos quedado con el guía, ya que venía una furgoneta a recogernos para acercarnos al aeropuerto. Paramos un momento a la entrada del parque para hacer unas compritas de recuerdos y salimos directamente para el aeropuerto, pues el vuelo de vuelta a Bs. As. lo teníamos a las 14,50 h., pero he aquí nuestra sorpresa cuando hemos llegado al mostrador de embarque, nos enteramos que debido a una huelga del personal de tierra de A.A. en el aeropuerto de Bs.As. todos los vuelos estaban retrasados, y el nuestro no tenía prevista su salida hasta las 17,20 h. Cabreo generalizado, nos dan un vale para un bocadillo y a esperar.

Llegada a Bs. As., vamos directamente al hotel, nos cambiamos de ropa y salimos a dar una vuelta y cenar. Lo hicimos en un restaurante al lado mismo del hotel, y a dormir.